El número de víctimas mortales a causa del devastador terremoto de magnitud 7.8 que azotó el sur de Filipinas ascendió oficialmente a 46 este miércoles. El incremento en la cifra fatal se confirmó luego de que los equipos de rescate lograran recuperar el cadáver de un empleado que yacía atrapado entre dos vigas dentro de un supermercado derrumbado en la ciudad de General Santos. El potente movimiento telúrico, registrado el pasado lunes en la costa de la isla de Mindanao, provocó el colapso masivo de edificaciones, severos deslizamientos de tierra y la activación inmediata de alertas de tsunami en una amplia región.
Los esfuerzos de búsqueda y salvamento se concentraron con intensidad en el establecimiento comercial de General Santos, donde operaban las brigadas de emergencia a pesar de la amenaza constante de las réplicas sismológicas. La rescatista local Michelle Chua detalló a agencias internacionales que al inicio de las operaciones los dispositivos técnicos habían detectado un pulso débil entre las estructuras colapsadas. Sin embargo, al momento de alcanzar el punto exacto donde se encontraba la víctima, identificada como Joey Deluvio, de 39 años, el ciudadano ya no presentaba ningún tipo de signo vital.
Por su parte, la agencia nacional de desastres actualizó su balance oficial elevando preliminarmente el número de fallecidos de 41 a 45, un reporte estadístico que aún no incluía el reciente hallazgo del trabajador del supermercado. De igual manera, las autoridades gubernamentales informaron con alta preocupación que la cifra de personas desaparecidas experimentó un aumento drástico, pasando de cuatro a 17 ciudadanos reportados de quienes aún se desconoce su paradero en las distintas localidades afectadas.
El funcionario de la oficina de defensa civil, Rafaelito Alejandro, explicó a través de una cadena radial local que la mayoría de los fallecidos adicionales provienen de la provincia de Davao Occidental. Según los informes técnicos, estas personas perdieron la vida debido al impacto directo de los desprendimientos de tierra en las zonas altas o al quedar atrapadas bajo el derrumbe de viviendas e infraestructura civil. Las instituciones de socorro continúan desplegadas de forma ininterrumpida en el territorio para evaluar los daños materiales y brindar asistencia humanitaria a los damnificados.

