El incremento de la temperatura en el Océano Pacífico, derivado del fenómeno de El Niño y del cambio climático, mantiene paralizada la actividad de la pesca artesanal en el litoral latinoamericano. Las comunidades pesqueras de Ecuador, Perú, Panamá y Guatemala reportan una drástica reducción en la captura de especies como el atún, la anchoveta y el pargo, las cuales han migrado hacia aguas profundas y frías.
Especialistas en oceanografía confirmaron que las aguas superficiales han registrado incrementos de hasta 6 grados Celsius en diferentes profundidades, afectando la productividad marina regional. La baja disponibilidad de peces obliga a las embarcaciones de menor escala a recorrer distancias más largas, incrementando sustancialmente el consumo de combustible e insumos de conservación sin garantizar rentabilidad.
El impacto ambiental se traslada directamente a la economía de los puertos y mercados locales de la región. En países como Ecuador y Panamá, la escasez de producto ha encarecido los costos de procesamiento y provocado el cierre temporal de pequeños comercios dependientes de la cadena de distribución marina, mientras que en Perú se registra un desplazamiento de trabajadores hacia otros rubros.
Frente a este panorama, los gremios de pescadores artesanales han solicitado mayor asistencia institucional para afrontar las pérdidas operativas causadas por el calentamiento de las aguas. Las autoridades ambientales de la región mantienen el monitoreo de los indicadores oceánicos ante los efectos prolongados de la variabilidad climática.


