Costa Rica atraviesa un repunte significativo en los índices de inseguridad, con más de 3,000 denuncias por robo y asalto en viviendas y edificaciones entre el 1.º de enero y el 3 de diciembre de 2025, según datos oficiales del Organismo de Investigación Judicial (OIJ). La situación, que afecta tanto a residentes como a extranjeros, ha generado la preocupación de la Embajada de Estados Unidos, especialmente por los casos que involucran a ciudadanos estadounidenses.
Los registros del OIJ revelan que entre las víctimas predominan los costarricenses, seguidos de nicaragüenses, estadounidenses y ciudadanos chinos. La población adulta mayor figura como la más golpeada por esta ola delictiva. En total, se contabilizan 2,260 robos y 851 asaltos cometidos en diferentes inmuebles del país, aunque las autoridades no especifican si las propiedades afectadas son alquiladas o de residencia permanente. Los viernes destacan como el día con mayor número de denuncias, mientras que enero y agosto han sido los meses más críticos.
La Embajada estadounidense emitió recientemente una alerta de seguridad dirigida a sus ciudadanos, advirtiendo sobre robos, asaltos y extorsiones ocurridos en residencias alquiladas. La representación diplomática señaló que los delitos también incluyen estafas financieras y otros ataques contra turistas, en un contexto donde Costa Rica solía ser reconocida como uno de los destinos más seguros de la región.

De acuerdo con el OIJ, la mayoría de los delitos se comete dentro de viviendas, donde se registran 1,741 denuncias, seguidas de edificaciones como locales comerciales y construcciones, con 1,370 reportes. Este fenómeno adquiere especial relevancia en la temporada de fin de año, cuando el país recibe a más de 2 millones de turistas anuales, siendo los estadounidenses su principal grupo de visitantes. Una proporción del 75 % de los viajeros llega por vacaciones y ocio, un 13 % por motivos profesionales y un 68 % se moviliza para disfrutar de las playas y el clima tropical del territorio.
Pese al incremento de denuncias en residencias contra extranjeros y locales, las autoridades subrayan que la modalidad delictiva más frecuente continúa siendo el asalto a peatones en la vía pública. De acuerdo con William Rojas Bonilla, oficial de la Sección de Asaltos del OIJ en San José, estos hechos suelen ocurrir cuando las personas esperan el transporte público, entre las 4:30 y las 6:00 de la mañana, y nuevamente por la tarde, entre las 5:30 y las 8:00 p. m. La mayoría de los ataques son ejecutados por dos o tres agresores que se movilizan en motocicleta.
Otro patrón delictivo en crecimiento está relacionado con estafas a través de redes sociales, particularmente en la venta de automóviles y otros productos ofrecidos a precios sospechosamente bajos. Según Rojas Bonilla, los estafadores citan a las víctimas en lugares solitarios y exigen la entrega del dinero bajo engaños, para luego huir con el efectivo. Este tipo de operaciones criminales aumenta durante los fines de semana, especialmente sábados y domingos.
Ante este panorama, las autoridades costarricenses recomiendan extremar precauciones, evitar portar grandes sumas de dinero y reportar cualquier situación sospechosa. Sin embargo, la preocupación persiste, especialmente entre sectores vinculados al turismo, que temen un impacto negativo en la imagen internacional del país ante la presencia creciente de bandas criminales y nuevas formas de violencia.

