El pequeño pueblo turístico de Chichiriviche de la Costa, en Venezuela, sobrevive aislado y desabastecido tras los recientes terremotos que dejaron miles de víctimas en el país. Aunque la localidad sufrió daños materiales leves, las carreteras dañadas impiden el ingreso regular de suministros básicos.
Ante la emergencia, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) ingresó a la zona para distribuir 25 toneladas de comida a cerca de 500 familias. Los paquetes entregados incluyen productos de primera necesidad como arroz, pasta, harina, aceite y sal, calculados para cubrir un mes de consumo.
La población local, de unos 2,000 habitantes, enfrenta una parálisis económica total por la ausencia de turistas y la suspensión de la venta comercial de pescado. Los coordinadores humanitarios explicaron que el objetivo actual es asegurar las necesidades esenciales de estas comunidades rurales mientras carezcan de ingresos financieros.
Esta entrega forma parte de un plan de asistencia global del PMA valorado en 80 millones de dólares para un período de tres meses. La estrategia internacional prioriza el reparto de insumos en asentamientos remotos y la atención directa a familias damnificadas que habitan en refugios provisionales.

