David Herrera, un salvadoreño originario del cantón Izcaquilillo en Atiquizaya, Ahuachapán Norte, está convirtiendo en realidad el sueño de construir su casa propia en El Salvador. Hace 14 años, con apenas 21 de edad, Herrera se vio obligado a emigrar hacia los Estados Unidos, impulsado por la falta de oportunidades económicas y el asedio de las pandillas que afectaba al país.
Luego de una década de intensas jornadas laborales en el extranjero, el compatriota comenzó a invertir en su patrimonio hace aproximadamente seis años. Actualmente, la vivienda se encuentra en su fase final de construcción, un logro que Herrera atribuye a su fe, su esfuerzo constante y al deseo inquebrantable de no abandonar sus raíces.
El atiquizayense afirmó que la notable mejora en la seguridad pública y el combate a las estructuras criminales en El Salvador han sido factores clave para consolidar su inversión. Según explicó, observar desde el exterior la transformación positiva de la nación le ha devuelto la confianza y la esperanza de regresar de manera permanente al lugar que lo vio nacer.
Con una meta clara, Herrera proyecta retornar definitivamente a territorio salvadoreño en un plazo de dos a tres años para disfrutar de sus logros junto a su familia y amigos. Su historia refleja la realidad de miles de migrantes de la diáspora que, a pesar de la distancia, siguen apostando por el desarrollo y el futuro de su país de origen.

