Grupos paramilitares imponen el terror en el paraíso turístico de Santa Marta

La violencia de origen paramilitar mantiene bajo un clima de constante zozobra a la Sierra Nevada de Santa Marta, uno de los destinos turísticos más famosos de Colombia. El grupo armado Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN) ejerce un estricto control territorial financiado por el narcotráfico y la extorsión generalizada.

El impacto de la criminalidad obligó al gobierno del presidente Gustavo Petro a clausurar temporalmente el emblemático Parque Tayrona tras registrarse graves bloqueos y amenazas de muerte contra los guardaparques. Los líderes de las etnias kogui y arhuaco denuncian que las incursiones armadas han alcanzado niveles históricos de crueldad en las zonas más altas de la reserva.

La crisis humanitaria se ha agudizado debido a una sangrienta guerra periférica desatada por el Clan del Golfo, el principal cartel de la droga en el país, que intenta tomarse la montaña por la fuerza. Los investigadores locales señalan que las agrupaciones ilegales actúan como una autoridad de facto, controlando incluso los negocios turísticos y explotando minas ilegales de oro.

Esta degradación del orden público representa un duro golpe para la reputación internacional del Caribe colombiano, afectando el flujo de casi un millón de viajeros anuales. El gremio hotelero advierte con profunda preocupación que la inseguridad frena el desarrollo económico y ahuyenta por completo la inversión en la región.

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