Mette-Marit, la princesa heredera y futura reina de Noruega, aseguró haber sido víctima de una «manipulación y engaño» por parte de Jeffrey Epstein durante una reveladora entrevista difundida este viernes por la cadena pública NRK. Acompañada de su esposo, el príncipe Haakon, la princesa detalló la naturaleza de su relación con el fallecido delincuente sexual estadounidense, en un esfuerzo por mitigar el impacto negativo que este vínculo ha tenido sobre la corona. «Por supuesto, hubiera preferido no haberlo conocido nunca», sentenció la mandataria durante la charla de veinte minutos.
La controversia escaló tras la filtración de una gran cantidad de documentos judiciales en Estados Unidos a finales de enero, los cuales evidenciaron una correspondencia constante entre la princesa y el financiero entre los años 2011 y 2014. El tono de algunos de estos mensajes, calificado en ocasiones como íntimo, generó una fuerte presión mediática en el país nórdico. Estas revelaciones se sumaron a una serie de escándalos recientes que han debilitado la percepción pública de la familia real noruega, obligando a los herederos a dar una respuesta frontal.
Durante la entrevista, Mette-Marit subrayó la importancia de asumir la responsabilidad por su falta de cautela al entablar contacto con el magnate, quien falleció en una prisión de Nueva York en 2019. «Para mí es sumamente importante asumir el hecho de no haber investigado más a fondo su pasado», afirmó con pesar. La princesa reconoció que su cercanía con Epstein fue un error de juicio derivado de las tácticas de persuasión del financiero, quien solía rodearse de figuras de alto perfil para lavar su imagen pública tras sus condenas previas.
Finalmente, el príncipe Haakon respaldó las palabras de su esposa, reafirmando la unidad de la pareja frente a la crisis reputacional que atraviesa la institución monárquica. La aclaración pública busca cerrar un capítulo que ha generado un intenso debate sobre los filtros de seguridad y ética en las relaciones diplomáticas de la realeza. Con estas declaraciones, Mette-Marit espera recuperar la confianza de los ciudadanos noruegos, centrando nuevamente su agenda en las labores de representación del Estado y dejando atrás la sombra del caso Epstein.

