En un giro inesperado que ha generado sorpresa a nivel global, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la suspensión temporal de los ataques militares contra Irán tras calificar de «muy buenas y productivas» las recientes conversaciones con Teherán. A través de su red social Truth Social, el mandatario explicó que busca una «resolución completa y total» de las hostilidades en Oriente Medio, las cuales han mantenido al mundo en vilo durante las últimas tres semanas. Como consecuencia, Trump ordenó al Pentágono retrasar por un periodo de cinco días cualquier ofensiva contra las plantas eléctricas e infraestructura clave del país persa.
Sin embargo, el optimismo de la Casa Blanca ha sido recibido con escepticismo y desmentidos directos desde territorio iraní. La agencia de noticias Mehr, citando fuentes de la cancillería en Teherán, aseguró que «no hay conversaciones entre ambos países» y calificó las declaraciones de Trump como un intento deliberado de reducir los precios de la energía. Pese a esta contradicción diplomática, los mercados reaccionaron de inmediato: el precio del petróleo registró un desplome superior al 10 %, brindando un respiro a las bolsas de valores que han oscilado violentamente desde el inicio de la guerra el pasado 28 de febrero.
El anuncio de la tregua llegó apenas horas antes de que expirara un ultimátum de 48 horas lanzado por Washington, en el que se amenazaba con «aniquilar» las centrales eléctricas de Irán si no se reabría el estratégico estrecho de Ormuz. Por este paso marítimo transitaba anteriormente una quinta parte del comercio mundial de hidrocarburos, pero su cierre de facto ha provocado que el tránsito de mercancías caiga en un 95 %. En respuesta a las amenazas previas, Teherán había advertido con atacar infraestructuras de desalinización y tecnología de la información pertenecientes a Estados Unidos y sus aliados en la región del Golfo.
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) advirtió que, de continuar el conflicto, el mundo enfrentaría la peor crisis energética en décadas, con pérdidas diarias de 11 millones de barriles de petróleo, superando el impacto de las crisis de los años 70. Ante este escenario, países como China, Grecia y Suecia ya han comenzado a implementar subsidios y límites a los precios de los carburantes para proteger sus economías. Mientras la diplomacia y la desconfianza se entrelazan esta semana, la comunidad internacional observa con cautela si este paréntesis de cinco días logrará desbloquear el paso de Ormuz o si se trata de una calma momentánea antes de una nueva escalada.

