El Ministerio de Obras Públicas (MOP) ha puesto en marcha un ambicioso proyecto de mitigación en la residencial Palo Alto, ubicada en Zaragoza, La Libertad Este, para eliminar el riesgo de colapso de dos taludes de grandes dimensiones. El ministro de la cartera, Romeo Rodríguez, detalló que la inversión total supera los 2 millones de dólares y forma parte del Plan Nacional de Mitigación. Actualmente, los esfuerzos se concentran en el talud Guarumo, un sector que representaba un peligro inminente para la integridad física y el patrimonio de las familias que residen en la zona alta de la localidad.
La intervención técnica consiste en la construcción de un muro bajo la técnica de soil nailing que cubrirá aproximadamente 5,000 metros cuadrados, complementado con perforaciones profundas para anclajes que fijarán el terreno. Además, se implementarán drenajes de gran profundidad diseñados para controlar las filtraciones de agua y reducir la presión interna de la tierra, evitando así futuros derrumbes. Para finalizar la estabilización de la superficie, los equipos aplican la técnica de shotcrete o concreto lanzado, la cual sella la pared del talud y previene la erosión causada por los elementos naturales.
Esta respuesta gubernamental llega después de dos décadas de abandono, según denunció Jaime Rivas, presidente de la junta directiva de la residencial. Rivas señaló que, aunque la comunidad comenzó a construirse en el año 2004, las gestiones realizadas ante administraciones pasadas y entes municipales nunca fueron escuchadas. «Gracias a este Gobierno hemos logrado un apoyo sustancial para proteger la vida de las personas que residen en esta zona de alto riesgo», expresó el líder comunitario, resaltando el cambio drástico entre la indiferencia de años anteriores y la operatividad actual del MOP.
Como parte de la fase final del proyecto, el titular de Obras Públicas anunció que próximamente iniciarán las labores en el segundo punto crítico: el talud Papiros. Esta área abarca cerca de 3,000 metros cuadrados y es propensa a deslizamientos constantes durante las tormentas, lo que incrementa la vulnerabilidad de la zona residencial. Con la estabilización total de ambos sectores, el Gobierno garantiza que los habitantes de Palo Alto podrán enfrentar la temporada de lluvias con la seguridad y tranquilidad que les fue negada por más de 20 años.

