EE. UU. evalúa reducir aranceles a productos como café y plátanos para contener la inflación

El gobierno de Estados Unidos, encabezado por el presidente Donald Trump, estudia una posible reducción de los aranceles a productos básicos importados, entre ellos el café y los plátanos, como parte de un plan para aliviar los efectos de la inflación y mejorar el poder adquisitivo de los hogares estadounidenses.

La medida surge en medio de los esfuerzos del mandatario por convencer a los votantes de la solidez de la economía nacional, en un contexto donde el costo de la vida se ha convertido en una de las principales preocupaciones de los ciudadanos.

De acuerdo con los datos de inflación al consumidor, los precios del café aumentaron un 21% interanual en agosto y un 19% en septiembre, impulsados por factores climáticos y por los aranceles del 50% que el gobierno impuso este año a diversos productos procedentes de Brasil, uno de los mayores exportadores del mundo.

“Habrá un anuncio sustancial en los próximos días, en términos de productos que no cultivamos aquí en los Estados Unidos”, adelantó Bessent, asesora económica de la administración Trump, durante una entrevista con la cadena Fox.

Según la funcionaria, el café y las bananas se encuentran entre los bienes que podrían beneficiarse de una reducción arancelaria. El propio presidente Trump confirmó la intención de flexibilizar las tarifas:

“Vamos a reducir algunos aranceles. Vamos a hacer que entre algo de café”, declaró recientemente.

El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) informó que en 2024 el 85% de las importaciones de bananos provinieron de Guatemala, Ecuador, Costa Rica y Honduras, países que en los últimos meses se han visto afectados por aranceles adicionales del 10% al 15%, dentro del marco de la nueva política comercial estadounidense.

Los expertos señalan que una eventual reducción de los aranceles podría ayudar a estabilizar los precios de productos de consumo diario, aunque advierten que los cambios podrían tardar varias semanas en reflejarse en los mercados minoristas.

Con esta estrategia, la Casa Blanca busca enviar una señal de alivio económico y demostrar capacidad de respuesta frente al encarecimiento de los alimentos importados, una situación que ha afectado especialmente a las familias de bajos ingresos.

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