El número de fallecidos en Filipinas tras el paso de los tifones Fung-wong y Kalmaegi ascendió a 259 personas, mientras millones de habitantes han sido desplazados y numerosas zonas permanecen devastadas, informaron este miércoles las autoridades locales.
El Consejo Nacional de Gestión y Reducción del Riesgo de Desastres (NDRRMC) detalló que el tifón Fung-wong, que tocó tierra el pasado domingo como supertifón antes de debilitarse al cruzar el norte y centro de Luzón, dejó 27 muertos y dos desaparecidos.
En un informe adicional, el organismo confirmó que el tifón Kalmaegi, que impactó el país el 4 de noviembre, fue aún más devastador: 232 personas fallecieron, 112 continúan desaparecidas y más de 500 resultaron heridas debido a graves inundaciones y deslizamientos de tierra en el centro del archipiélago.
“La mayoría de las víctimas se registraron en la provincia de Cebú, que todavía se recupera del terremoto de magnitud 6.9 ocurrido el 30 de septiembre”, indicó el NDRRMC.
Los dos fenómenos naturales desplazaron a millones de residentes y causaron daños masivos en viviendas, cultivos e infraestructura crítica, incluyendo carreteras, puentes y sistemas eléctricos, lo que ha complicado las labores de rescate y atención humanitaria.
El tifón Fung-wong se convirtió además en el ciclón tropical número 21 que golpea Filipinas en lo que va del año, superando el promedio anual de 20 tormentas que usualmente afectan al país del sudeste asiático, una de las naciones más vulnerables del mundo ante desastres naturales.
Las autoridades filipinas continúan coordinando operaciones de búsqueda, rescate y distribución de ayuda humanitaria, mientras miles de familias permanecen en centros de evacuación a la espera de asistencia alimentaria y médica.

