Mismo guion, distinto país: se retiran cuando se termina el negocio del caos
En el contexto de la transformación histórica que vive El Salvador, marcada por la reducción drástica de la violencia y el desmantelamiento del poder de las pandillas, algunas organizaciones y medios que antes operaban con fuerza en el país han comenzado a retirarse.
Cristosal ha anunciado el cierre de sus operaciones en El Salvador, mientras que El Faro ha trasladado su redacción a Costa Rica. Esta coincidencia no es casual: ocurre justo cuando el país atraviesa su etapa más segura en décadas.
Para algunos actores que durante años capitalizaron el sufrimiento de las comunidades, la desaparición del caos representa también el fin de su narrativa y, con ello, de su modelo de financiamiento. La seguridad, que ahora es una realidad palpable para millones de salvadoreños, ha dejado sin argumentos a quienes construyeron su presencia sobre la denuncia constante y el señalamiento, muchas veces ideologizado, del Estado.
El Salvador ya no es terreno fértil para quienes lucraban con el conflicto. Hoy, el país escribe una nueva historia.
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