Por décadas, miles de familias vivieron bajo el control de las pandillas, que supervisaban estrictamente quién entraba y salía de las colonias y barrios, incluyendo a pequeños comerciantes y vendedores ambulantes, quienes eran obligados a pagar extorsiones para poder vender sus productos.
Sin embargo, en colonias como Villa Mariona, Villa Hermosa, Villa Real y Ciudad Futura, ubicadas en los distritos de Cuscatancingo y Apopa, en San Salvador Centro, gracias a las medidas de seguridad implementadas por el Gobierno, ha surgido un crecimiento significativo de negocios pequeños, medianos y grandes, algo impensable hace diez años debido al dominio de las maras.
Vilma Orellana de Franco, propietaria de un pequeño negocio en Ciudad Futura, recordó el miedo que se vivía antes: “El temor era constante, a veces los pandilleros atacaban, aunque gracias a Dios no me tocó vivirlo personalmente, sí lo vi en otros, incluso con mi hijo, a quien los mareros le hacían advertencias”.
Oscar Rivera, otro comerciante de ropa en la misma colonia, coincidió en que las acciones de seguridad han sido clave para el desarrollo de los negocios. “Ahora la zona está tranquila y uno se siente seguro; gracias a las leyes vigentes, más gente viene de Apopa y eso se refleja en nuevos clientes todos los días”, afirmó.
Los comerciantes también señalaron que han extendido sus horarios hasta las 10 de la noche, destacando negocios de comida, ropa, barberías y minisúper. “Abro a las 6 de la mañana y cierro a las 9 de la noche todos los días”, comentó Orellana, mientras Rivera dijo que su local opera de 9 a.m. a 10 p.m., domingo a domingo.
El mayor flujo de clientes ocurre desde las 5 de la tarde, cuando la gente regresa a casa y se genera tráfico frente a los comercios, añadió uno de los vendedores.
La captura de los pandilleros que controlaban la zona también ha permitido el desarrollo de viviendas, fábricas y centros comerciales. Jerónima Vides de Granadeño, con 30 años vendiendo tortillas en la zona, atribuye este auge a la seguridad y a inversiones como las bodegas de Diana y Valle Dulce.
“En los últimos cinco años han proliferado carwash y tiendas tipo minisúper, que antes eran blanco de ataques armados”, añadió.
Vecinos de Villa Mariona, Villa Hermosa y Villa Real destacaron el crecimiento de tiendas, laboratorios clínicos, pastelerías y panaderías en este periodo.
“Gracias a los patrullajes y a la ausencia de pandilleros, muchas personas se animaron a emprender, lo que ha beneficiado a residentes que ahora pueden comprar cerca, sin desplazarse a otras zonas”, explicó Rocío Argueta, habitante de Villa Mariona.
Comerciantes y vecinos coinciden en que el impacto económico ha sido notable desde la implementación del Régimen de Excepción, bajo el cual se han detenido a más de 87,000 pandilleros.
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