Entre el 12 de octubre de 2022 y el 21 de junio de 2025, dentro de la fase 5 del Plan Control Territorial (PCT), llamada «Extracción», el Gobierno ha ejecutado 12 cercos de seguridad, con la participación de 39,000 efectivos militares que apoyan a la seguridad pública junto con la Fuerza Armada.
El primer cerco se instaló en Comasagua, La Libertad Sur, donde el presidente Nayib Bukele explicó que la estrategia buscaba expulsar a los pandilleros de las comunidades, especialmente en las ciudades más grandes.
Esta acción se realizó después de que un encargado de finca fuera asesinado por miembros de la Mara Salvatrucha, con la participación de 2,000 soldados y agentes policiales en la búsqueda y detención de los delincuentes.
El operativo en Comasagua incluyó el uso de vehículos especiales, como los Yagu, para cubrir áreas de difícil acceso.
El 3 de diciembre del mismo año, el Gobierno movilizó a 8,500 soldados y 1,500 policías para cercar el municipio de Soyapango, con el fin de capturar a pandilleros que buscaban esconderse.

Durante la Navidad de 2022, se establecieron dos cercos más: el tercero y cuarto en las comunidades Tutunichapa y La Granjita, en San Salvador, conocidas por la distribución de drogas.
En cada zona se desplegaron alrededor de 1,000 soldados. Bukele explicó que al cercar Tutunichapa, se anticipaba que los narcotraficantes irían a La Granjita, por lo que también se rodeó esa comunidad con otros 1,000 soldados y 100 policías, asegurando la extracción total de delincuentes.
En 2023, se implementaron cuatro cercos adicionales. El 17 de mayo se desplegaron 5,500 soldados y 500 policías en Nueva Concepción, Chalatenango, luego del asesinato de un agente policial.
El 1 de agosto, 7,000 soldados y 1,000 policías cercaron Cabañas tras una emboscada en Ilobasco donde resultaron heridos dos policías. El presidente Bukele señaló que la operación buscaba extraer a pandilleros, impedir su fuga y cortar sus rutas de suministro en zonas rurales.
Dos cercos más fueron instalados el 11 de octubre en las colonias Popotlán y Valle Verde en Apopa, y en La Campanera, Soyapango, con 3,500 militares y 500 policías distribuidos en las tres zonas.
El ministro de Defensa, René Francis Merino Monroy, explicó que estas acciones respondían a denuncias vecinales sobre pandilleros intentando reorganizarse, y reiteró el compromiso de la Fuerza Armada para impedir que regresen al control que tuvieron por más de 20 años.

En 2024, los cercos se extendieron a Chalatenango, Apopa y San Marcos, con la participación de 9,000 soldados.
En Chalatenango, 5,000 militares fueron desplegados en San José Cancasque, San Antonio Los Ranchos, Potonico y San Isidro Labrador. En Apopa, 2,000 soldados trabajaron en las colonias Tikal, Valle del Sol y Chintuc, y otros 2,000 en la colonia 10 de octubre, San Marcos.
El cerco número 12 fue establecido el 21 de junio de 2025 en San Bartolo, Ilopango, con un despliegue de 1,500 militares y 500 policías. Bukele indicó que información de inteligencia policial y denuncias ciudadanas confirmaron que pandilleros buscaban reorganizarse.
El mandatario aseguró que el objetivo es localizar y capturar a los remanentes de pandillas para proteger a los salvadoreños y afirmó que no darán ningún paso atrás.
Por su parte, el ministro de Seguridad, Gustavo Villatoro, señaló que las fuerzas de seguridad cuentan con información precisa sobre los objetivos a capturar en las distintas colonias y comunidades donde se llevan a cabo los cercos.
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