China y Latinoamérica. Perspectivas

En este tiempo confuso y catastrófico de los últimos días, cuando se ha abierto otro frente letal entre Israel e Irán, agravado por el bombardeo estadounidense a las plantas enriquecedoras de uranio de Irán, que amenaza con un desenlace atómico; en un mundo en crisis al borde de la autodestrucción; con la política de tierra arrasada del gobierno sionista de Israel en la Franja de Gaza, con más de 60,000 civiles asesinados por los bombardeos indiscriminados; con el conflicto Rusia-Ucrania como una orgía de muerte con más de un millón de caídos en ambos bandos y otro tanto de heridos y desaparecidos; la República Popular China imprime la diferencia desmarcándose de políticas guerreristas e intereses hegemonistas apostando a la cooperación internacional, la construcción de la comunidad de futuro compartido, y la hermandad entre naciones.

China carece de una tradición imperialista, desde hace cuarenta años no tiene conflicto bélico.

Ha sufrido explotación, masacres, genocidio, invasión y humillación de los imperialismos extranjeros a lo largo de sus últimos dos siglos.

La civilización china, de 5,000 años de antigüedad, ha visto caer imperios como el mongol, romano, griego, egipcio, persa, británico, nipón, portugués, español, ruso.

Permanece intacta, con sus valores milenarios, convertida en la segunda potencia económica del mundo. Su concepción del tiempo es diferente a la occidental, no se miden por períodos presidenciales de cuatro años, su tradición se regía por dinastías centenarias, a largo plazo.

La muralla china fue diseñada y construida entre el siglo V a. C. y el XVI, un proyecto de 1,000 años. El auge que están viviendo las relaciones entre China y Latinoamérica ha convertido al país asiático en el principal socio de Brasil, Argentina, Panamá, Perú y Venezuela.

Se desarrollan megaproyectos como el Puerto Multipropósito de Chancay, colaboración binacional entre la empresa peruana Volcán y la china COSCO Shipping Ports, un centro logístico clave para la conexión entre Latinoamérica y Asia-Pacífico.

Esta cooperación, parte integral de la Ruta de la Seda y de la Construcción de la Comunidad de Futuro Compartido China América Latina y el Caribe, fue eje central abordado en la Cuarta Reunión Ministerial del Foro China-Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac), el 13 de mayo pasado en Beijing.

El presidente chino, Xi Jinping, con la presencia de los presidentes de Colombia, Gustavo Petro; Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; Chile, Gabriel Boric; la presidenta del Nuevo Banco de Desarrollo del Brics, Dilma Rousseff, así como delegados de los Estados miembros de la Celac, en su discurso inaugural, desglosó cinco ejes transversales de cooperación: «No hay ganadores en las guerras arancelarias y comerciales… Tanto China como los países de ALC somos importantes miembros del Sur Global. La independencia y la autodecisión son nuestra gloriosa tradición, el desarrollo y la revitalización son nuestro derecho inherente, y la equidad y la justicia son nuestra aspiración común. Ante las turbulencias geopolíticas y la confrontación entre bloques, así como la contracorriente recrudecida del unilateralismo y el proteccionismo, China está dispuesta a trabajar junto con ALC para emprender cinco programas. Primero, el programa de la solidaridad; segundo, el programa del desarrollo. China se dispone a trabajar con ALC para implementar juntos la Iniciativa para el Desarrollo Global, defender firmemente el sistema multilateral de comercio, la estabilidad y la fluidez de las cadenas industriales y de suministro globales y el entorno internacional abierto y cooperativo; tercero, el programa de las civilizaciones. China se dispone a trabajar con ALC para implementar juntos la Iniciativa para la Civilización Global, establecer el concepto de la civilización de la igualdad, el aprendizaje mutuo, el diálogo y la inclusión, y realzar los valores comunes de la humanidad de la paz, el desarrollo, la equidad, la justicia, la democracia y la libertad; cuarto, el programa de la paz. China se dispone a trabajar con ALC para implementar juntos la Iniciativa para la Seguridad Global. China apoya la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz y la Declaración de los 33 países de ALC de crear una Zona Libre de Armas Nucleares en América Latina y el Caribe; quinto, el programa de los pueblos. En los próximos tres años China va a proporcionar a los países miembros de la Celac 3,500 becas gubernamentales, 10,000 oportunidades de formación en China, 500 becas para profesores internacionales del idioma chino, 300 oportunidades de formación para profesionales en reducción de la pobreza y 1,000 plazas de visita a China…».

Se trata de unas relaciones en progreso, pues China ya tiene firmados tratados de libre comercio con Chile, Perú, Costa Rica, Ecuador y Nicaragua. En 2024 el volumen comercial entre China y la región superó los $500,000 millones, 40 veces más que el del comienzo de siglo.

El ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, recalcó la necesidad de Planificar Juntos para el Desarrollo y la Revitalización, para Construir Juntos la Comunidad de Futuro Compartido China-América Latina y el Caribe: «… Los fructíferos resultados de los lazos China-ALC en los últimos 10 años nos han enseñado que la cooperación sinolatinoamericana y caribeña es una opción insoslayable para adaptarse a la tendencia predominante del desarrollo mundial.

El ascenso colectivo del Sur Global constituye un carácter distintivo de la gran transformación mundial… La cooperación sinolatinoamericana y caribeña es una opción insoslayable para materializar la modernización mundial.

China y ALC, con una superficie terrestre que representa una quinta parte de la mundial, una población un cuarto de la mundial y un volumen económico un cuarto del total global son el país y la región con mayor potencial de crecimiento y vigor de desarrollo.

Mediante unidad y cooperación, China y ALC podremos forjar un mercado trans-Pacífico supergrande con una población de 2,000 millones de personas, que proporcionará fuerzas motrices inagotables para el respectivo desarrollo y revitalización de ambas partes, y nos brindará la confianza y la fe para no dejarnos intimidar por ningún chantaje o represión…».

La cooperación, si no latinoamericana y caribeña es trascendental para el desarrollo económico y para defender la equidad y la justicia para la humanidad.

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