El politólogo Óscar Martínez Peñate y el académico Francisco Góchez coincidieron en que el creciente rechazo hacia los gobiernos de izquierda en Sudamérica se debe, en gran parte, a los elevados niveles de corrupción en las élites del poder y a la persistente inseguridad ciudadana.
Ambos expertos reaccionaron a los resultados de una reciente encuesta de la firma CB Consultora Opinión Pública, de Argentina, que revela que los presidentes de izquierda de la región son los que reciben las peores valoraciones por parte de sus ciudadanos. Según el estudio, Nicolás Maduro (Venezuela), Gustavo Petro (Colombia), Gabriel Boric (Chile) y Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil) tienen niveles de desaprobación de 66.4 %, 57.4 %, 54.5 % y 51 %, respectivamente.
Martínez Peñate señaló que estos datos reflejan un rechazo ciudadano a la izquierda por no responder eficazmente a problemas clave como la corrupción y la falta de seguridad, tanto ciudadana como jurídica. “La encuesta muestra claramente el repudio social”, afirmó.
Además, los mandatarios Maduro, Petro y Boric han usado plataformas mediáticas y actos proselitistas para criticar la estrategia de seguridad del presidente salvadoreño Nayib Bukele, en especial el modelo de combate a las pandillas y el uso del Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), donde se encuentran reclusos de estructuras criminales como el Tren de Aragua.
Francisco Góchez, también escritor, opinó que países como Venezuela, Colombia, Chile y Brasil requieren respuestas que trasciendan la visión ideológica tradicional. A su juicio, sus líderes priorizan la ideología sobre las necesidades reales de sus pueblos.
Recientemente, Maduro calificó a Bukele como un “monstruo” por encarcelar a miembros del Tren de Aragua deportados desde Estados Unidos al Cecot.
Góchez advirtió que la izquierda latinoamericana ha fracasado en conectar sus discursos con soluciones concretas a los problemas de las mayorías. “Si los estados no resuelven temas esenciales como la seguridad, seguirán bloqueando su propio desarrollo”, expresó.
El descontento con los gobiernos de izquierda contrasta con la alta popularidad del presidente salvadoreño. La última encuesta del Iudop-UCA revela que el 86.1 % de la población aprueba su gestión.
Para Martínez Peñate, este fenómeno marca un nuevo rumbo en América Latina. “Estamos viviendo un renacer que comenzó en El Salvador con Nayib Bukele y se está extendiendo por todo el continente. El país se ha convertido en el faro que guía el camino de otros países”, concluyó.
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