La segunda fase de las eliminatorias mundialistas terminó con un triunfo sobre Anguila y un empate frente a Surinam, resultados que aseguraron la clasificación a la última etapa rumbo a Norteamérica 2026. El debut en la Copa Oro, disputado en el PayPal Park de San José, California, culminó con un empate sin goles (0-0). Aunque no es un mal resultado, los próximos rivales en la fase de grupos, Honduras y Canadá, representan un desafío mayor que Curazao.
El técnico de la selección mayor, Hernán Darío Gómez, había anticipado que la mayoría de los jugadores serían los mismos que en los partidos anteriores, disputados contra equipos del Caribe.
El capitán Julio Sibrián se destacó cubriendo el balón frente a un adversario. Sin embargo, la ausencia de Nathan Ordaz, quien es el principal generador de fútbol en el mediocampo, se notó, pues está con Los Ángeles FC disputando el Mundial de Clubes.
Para suplir esa baja, Harold Osorio asumió el rol de enlace en el esquema táctico de Gómez, mientras que Elvin Alvarado ocupó el carril derecho, posición que venía desempeñando Santos Ortiz.
El entrenador, Hernán Darío Gómez, observó atentamente el desempeño del equipo, que apostó a un juego corto para evitar que la velocidad y fuerza de los jugadores curazoleños dominaran el partido. Sin embargo, la Selecta no logró desplegar un fútbol brillante y tuvo dificultades para generar oportunidades contra un rival caribeño que mostró carácter pero poca efectividad frente al arco.
Así transcurrió la primera mitad, con poca conexión entre el mediocampo y el ataque. Brayan Gil quedó aislado, sin recibir balones y siendo marcado intensamente por los defensores centrales.
La afición en el PayPal Park comenzó a impacientarse y solo después de los 70 minutos el técnico realizó cambios, ingresando a Émerson Mauricio, Enrico Dueñas, Darwin Cerén y Mauricio Cerritos. No obstante, el equipo no mejoró y terminó el partido desconectado entre el medio y el ataque, sin generar peligro real.
Hace dos años, la Selecta debutó con derrota ante Martinica y ahora enfrentó nuevamente a un rival caribeño. Aunque el partido fue parejo y solo una pelota en el larguero puso en peligro a El Salvador, la velocidad y fuerza de los isleños siguen siendo una amenaza para restar puntos a la Azul.
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