Las autoridades han cumplido con su compromiso de fortalecer la seguridad en El Salvador, reflejándose en la notable reducción de crímenes en el primer trimestre de 2025. Durante estos tres meses, el país registró un promedio de 0.18 homicidios diarios, la cifra más baja en comparación con años anteriores.
Los datos muestran una tendencia a la baja en los primeros meses del año. En 2024, el promedio trimestral fue de 0.27 homicidios diarios, mientras que en 2023 alcanzó los 0.41. Además, según la Policía Nacional Civil, enero de 2025 cerró con seis homicidios, frente a nueve en 2024 y 11 en 2023. En febrero se reportaron tres homicidios, comparados con seis en 2024 y 14 en 2023. Mientras tanto, marzo registró ocho asesinatos, frente a 10 en 2024 y 12 en 2023.
Las autoridades atribuyen esta reducción sostenida a las estrategias de seguridad implementadas por el presidente Nayib Bukele, como el Plan Control Territorial y el régimen de excepción. Según el gabinete de Seguridad, la mayoría de las muertes violentas ya no están vinculadas a pandillas, sino a casos de intolerancia social, como conflictos entre personas bajo los efectos del alcohol o crímenes pasionales. En 2024, del total de 114 homicidios registrados, el 70% estuvieron relacionados con este tipo de incidentes.
El Salvador ha sido reconocido a nivel internacional por su transformación en materia de seguridad, pasando de una tasa de 106 homicidios por cada 100,000 habitantes en 2015 a solo 1.9 al cierre de 2024, el año más seguro en la historia del país.
El ministro de Seguridad, Gustavo Villatoro, destacó que lo que antes parecía imposible ahora es una realidad: los salvadoreños pueden vivir sin miedo y con libertad. «Somos el país más seguro del hemisferio occidental y seguiremos garantizando que dentro de nuestro territorio no haya criminales», afirmó.
Asimismo, las autoridades han resaltado que El Salvador ha logrado una de las mejores tasas de resolución de homicidios a nivel mundial. Anteriormente, el país tenía una impunidad del 97%, es decir, de cada 100 homicidios, solo tres llegaban a condena. Sin embargo, hoy en día más del 98% de los homicidas son procesados.
Esta reducción en la impunidad está relacionada con la captura masiva de pandilleros y colaboradores que durante años sembraron el terror en el país. Gracias a su desarticulación, El Salvador ha experimentado un cambio sin precedentes en su seguridad.
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