Científicos e investigadores internacionales advirtieron este martes que el año 2026 se perfila como uno de los más devastadores en materia de incendios forestales a escala global. Según Theodore Keeping, del Imperial College de Londres, la temporada ha iniciado con una intensidad inusual, registrando un 50 % más de superficie quemada que el promedio habitual para estas fechas. Este fenómeno es impulsado por la combinación del cambio climático antropogénico y la inminente llegada de un potente fenómeno de El Niño.
La mística de los datos actuales es alarmante, pues el Sistema Mundial de Información sobre Incendios (GWIS) reporta 163 millones de hectáreas consumidas hasta el 6 de mayo. Esta cifra supera en un 20 % el récord anterior establecido en 2012, año en que inició el monitoreo satelital global. Regiones como África Occidental ya enfrentan niveles récord de fuego en sus sabanas, exacerbados por el llamado «látigo climático», que alterna lluvias torrenciales con sequías extremas que vuelven inflamable la vegetación.
La mística del peligro se intensifica ante el regreso de El Niño, fase del ciclo natural del Pacífico que altera las temperaturas y vientos en todo el planeta. Los investigadores Friederike Otto y Theodore Keeping coinciden en que, si el fenómeno se desarrolla con potencia, el noroeste de Estados Unidos, Canadá y la selva amazónica enfrentarán condiciones de sequedad extrema. Esta situación, sumada al calentamiento global continuo, podría derivar en fenómenos climáticos extremos sin precedentes que pondrían en jaque los esfuerzos de conservación.
Finalmente, la comunidad científica insta a los gobiernos a fortalecer sus sistemas de respuesta y prevención ante la que podría ser la temporada de incendios más peligrosa de la historia reciente. La rapidez con la que se están batiendo los récords de temperatura y superficie afectada obliga a una reevaluación de las políticas de gestión de riesgos ambientales. El 2026 marca un punto de inflexión donde la combinación de ciclos naturales y actividad humana amenaza con transformar permanentemente los ecosistemas más vulnerables del mundo.

