La incertidumbre sobre la duración del conflicto entre la coalición liderada por Estados Unidos e Israel contra Irán aumentó tras las declaraciones del secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, quien afirmó que no existe un «plazo definitivo» para terminar la guerra iniciada el pasado 28 de febrero. Hegseth señaló que, aunque las operaciones avanzan según lo previsto, la decisión final sobre el cese de las hostilidades dependerá exclusivamente de los objetivos estratégicos alcanzados por la presidencia. Mientras tanto, el canciller iraní, Abás Araqchi, advirtió que su país no ejercerá ninguna «moderación» si sus activos energéticos son atacados de nuevo, asegurando que hasta ahora solo han empleado una fracción de su poder militar.
El impacto económico de la guerra ha comenzado a golpear con fuerza los mercados internacionales, llevando al barril de Brent a subir casi un 7% hasta los 114,64 dólares, mientras el gas europeo se disparaba un 35%. Ante este escenario, el secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, sugirió la posibilidad de levantar sanciones al petróleo iraní que ya se encuentra en alta mar para mitigar el alza de precios. Por su parte, la Organización Mundial del Comercio (OMC) alertó sobre una fuerte desaceleración del crecimiento mundial, proyectando apenas un 1,4% para este año debido al riesgo que representan los elevados costos energéticos sostenidos.
En el ámbito militar y logístico, la tensión se ha desplazado hacia puntos neurálgicos como el estrecho de Ormuz, donde Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, Japón y Países Bajos se declararon listos para contribuir a la seguridad de esta ruta por la que transita el 20% del petróleo mundial. En paralelo, se reportaron ataques con drones que provocaron incendios en dos refinerías en Kuwait, así como la muerte de combatientes proiraníes en Irak tras bombardeos atribuidos a la coalición israelí-estadounidense. En el sur de Líbano, Hezbolá afirma combatir el avance de las tropas israelíes, quienes, según fuentes cercanas a la ONU, estarían destruyendo aldeas de forma sistemática.
La crisis también ha dejado un saldo trágico entre la población civil, confirmándose la muerte de cuatro mujeres en Cisjordania por fragmentos de un misil iraní, entre ellas una joven con seis meses de embarazo. A nivel diplomático, el canciller de Omán calificó la ofensiva de «ataque ilegal» y responsabilizó al liderazgo israelí de empujar a la administración de Donald Trump hacia una escalada sin retorno. A pesar de la gravedad del conflicto, que ha llevado a Trump a amenazar con destruir los yacimientos de gas iraníes, Irán ha confirmado que no boicoteará el Mundial de fútbol, aunque mantendrá su postura de rechazo deportivo directo hacia Estados Unidos.

