El Salvador se posiciona como un modelo a seguir en América Latina al abordar con éxito el reto de ampliar la cobertura en educación inicial sin comprometer la calidad. Durante el programa Diálogo 21, Isy Faingold, economista del Banco Mundial, y Alexandra Posada, jefa de primera infancia, analizaron los avances del sistema nacional. Faingold señaló que, mientras en la región solo el 60 % de los niños accede a parvularia, El Salvador implementa estándares que superan el promedio regional.
La transformación educativa, iniciada en 2019, cuenta con un nuevo currículo desarrollado bajo parámetros internacionales y el acompañamiento técnico del Banco Mundial. El enfoque salvadoreño se distingue por no solo buscar que más niños asistan a las aulas, sino por asegurar que reciban una formación pedagógica de alto nivel. Expertos internacionales califican esta estrategia como ejemplar, pues prioriza el desarrollo cognitivo y emocional de los menores desde sus cimientos.
Alexandra Posada detalló que el fortalecimiento del sistema incluye una inversión integral que abarca la formación de directores y la capacitación constante del magisterio. Asimismo, la estrategia contempla la dotación de materiales educativos modernos y una renovación profunda de la infraestructura escolar en todo el país. Según la funcionaria, estos elementos son fundamentales para que la nueva forma de enseñar y aprender genere resultados positivos y permanentes en las futuras generaciones.
Finalmente, las autoridades subrayaron que la atención integral en la primera infancia es la base clave para el desarrollo económico y social del país a largo plazo. Esta política pública forma parte de una visión de Estado que busca transformar el sistema educativo desde el nivel inicial hasta el superior. Con el respaldo de organismos financieros globales, El Salvador reafirma su compromiso de ofrecer una educación pública equitativa, moderna y con altos estándares de calidad.

