España activó este lunes un amplio operativo militar y sanitario para contener el foco de peste porcina africana (PPA) detectado en la región de Cataluña, donde dos jabalíes hallados muertos dieron positivo a la enfermedad. Se trata de los primeros casos confirmados en el país desde 1994, lo que ha generado una fuerte alerta en uno de los sectores agroalimentarios más importantes de la nación.
El responsable regional de Agricultura, Òscar Ordeig, informó que 117 miembros de la Unidad Militar de Emergencias (UME) se sumaron a los 300 agentes autonómicos que ya operan en el Parque Natural de Collserola, un área forestal ubicada en el área metropolitana de Barcelona. Las tareas incluyen el uso de drones, labores de búsqueda, retirada de animales y desinfección, todo en un perímetro cerrado que permanece bajo vigilancia estricta desde la confirmación del brote.
Por el momento, no se han detectado nuevos positivos, aunque ocho casos sospechosos permanecen en análisis. Todas las sospechas se concentran dentro de un radio de seis kilómetros, una circunstancia que, según las autoridades, permite mantener el brote bajo control. Además, las 39 explotaciones porcinas ubicadas en la zona han dado negativo a las pruebas sanitarias, lo que ha sido considerado un factor clave para la contención.
El origen del contagio aún está bajo investigación. Una de las hipótesis apunta a que el virus pudo haber llegado mediante un embutido contaminado transportado por carretera y consumido después por fauna silvestre, aunque no está confirmado. La PPA no afecta a los seres humanos, pero sí es altamente contagiosa y mortal para los cerdos, por lo que representa una amenaza grave para la industria porcina española.
España es actualmente el tercer productor mundial de carne de cerdo, con exportaciones de 2,77 millones de toneladas anuales a más de cien países. Solo Cataluña genera exportaciones valoradas en unos 3.000 millones de euros cada año, de los cuales 1.000 corresponden a mercados fuera de la Unión Europea. Estos mercados son los más vulnerables, ya que los países extracomunitarios suelen cerrar fronteras de inmediato frente a cualquier brote, por lo que el Gobierno español deberá iniciar negociaciones bilaterales para evitar pérdidas económicas masivas.
Desde Italia, el ministro español de Agricultura hizo un llamado a la calma, asegurando que el consumo de carne porcina es seguro, al tiempo que pidió responsabilidad y prudencia para evitar la propagación del virus hacia las granjas de producción. Expertos europeos han alertado que una expansión descontrolada pondría en riesgo no solo la economía española, sino también la estabilidad de los mercados internacionales del sector.
La peste porcina africana está presente actualmente en los países bálticos y en varios territorios del este de Europa, tras su llegada desde Rusia en 2014. España, tras tres décadas libre del virus, enfrenta ahora un desafío sanitario y económico que exige coordinación, alerta y rapidez.

