Zoocriadero familiar en San Vicente impulsa la conservación de iguanas y garrobos en peligro de extinción

La familia Vásquez está dedicada a la crianza de iguanas verdes y garrobos en un zoocriadero ubicado en el cantón La Joya, del distrito de San Vicente. Estos reptiles, de distintas edades y tamaños, cuentan con un espacio amplio y adecuado junto a sus viviendas.

Uno de sus principales objetivos es contribuir a la conservación del medio ambiente preservando estas especies, algunas de las cuales se encuentran en peligro de extinción.

Rosario Morataya, miembro de la familia, explicó que este proyecto familiar cuenta con el apoyo del Fondo de Inversión Ambiental de El Salvador (Fiaes) y la Fundación Promotora de Cooperativas (Funprocop). Su propósito es crear conciencia sobre la protección de estos animales.

Comenzaron hace 12 años con apenas 10 ejemplares de garrobos e iguanas, y desde entonces la población ha crecido hasta superar los 500, lo que refleja el avance del proyecto.

Rosario mencionó que fue la disminución de estas especies en la región lo que motivó su participación en la iniciativa. En un futuro planean coordinar con las autoridades para liberar algunos ejemplares en áreas protegidas, ya que liberarlos en cualquier lugar podría ponerlos en riesgo de ser cazados.

Además, el zoocriadero funciona como un espacio educativo donde se aprende a cuidar a estos reptiles, cuyo cuidado requiere poco más que construir refugios adecuados y alimentarlos con hojas, frutas, verduras y concentrados.

Es importante que el terreno facilite la construcción de cuevas por parte de las iguanas para la puesta de huevos y asegurar así la reproducción.

Rosario enfatizó que este emprendimiento fomenta la protección y el respeto hacia estas especies, además de sensibilizar a las comunidades sobre la importancia de su conservación.

En las zonas boscosas cercanas, los animales son perseguidos por pobladores que los capturan mediante trampas, perros o hondillas, ya sea para consumo, venta o simplemente para causarles daño.

Este proyecto familiar también cuenta con el apoyo económico de un pariente que vive en Estados Unidos, uno de los fundadores del criadero, quien sigue comprometido con la conservación desde el extranjero.

Finalmente, la familia no descarta en el futuro comercializar iguanas y garrobos de manera legal, una vez que consideren que han logrado un impacto positivo en la preservación de estas especies.

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