Austria inauguró una comisaría de policía en la vivienda del siglo XVII donde nació Adolf Hitler, en la localidad de Braunau am Inn. Las obras de remodelación requirieron una inversión superior a los 20 millones de euros para modificar la fachada original y adaptar las instalaciones.
La transformación física del inmueble busca neutralizar la carga simbólica de la propiedad y prevenir que continúe siendo punto de reunión para grupos neonazis. Durante el acto oficial, autoridades locales afirmaron que la medida refleja la responsabilidad del país al encarar su memoria histórica.
El Estado asumió la titularidad de los 800 metros cuadrados del edificio tras una ley especial de expropiación validada en 2019. Previamente, una comisión de expertos aconsejó desestimar tanto la demolición como la edificación de un sitio conmemorativo en el lugar.
La reconversión generó posturas encontradas entre diversas organizaciones sociales que cuestionan la efectividad de la medida. Pese al debate, el Gobierno mantendrá la estación policial como símbolo de defensa a la democracia y el estado de derecho.

