Irán comenzó a permitir un mayor flujo de embarcaciones a través del estratégico estrecho de Ormuz. Esta vital ruta marítima permanecía prácticamente bloqueada por los Guardianes de la Revolución desde el inicio del conflicto en febrero.
La televisión estatal afirmó que esta apertura paulatina responde a que varios países aceptaron sus nuevos protocolos jurídicos. Incluso, Teherán confirmó que ya empezó a recibir los primeros ingresos económicos por el cobro de peajes.
En un solo día, más de 30 navíos de distintas nacionalidades lograron cruzar el estrecho con autorización oficial. Paralelamente, el Parlamento iraní continúa evaluando propuestas para reforzar el control total sobre este paso comercial.
Este dominio territorial sigue siendo el principal obstáculo en las actuales negociaciones con Estados Unidos. En represalia por las restricciones de Irán, Washington mantiene un estricto bloqueo naval sobre los puertos islámicos desde mediados de abril.

