El Salvador y Paraguay consolidaron un hito en sus relaciones diplomáticas al concluir la primera reunión de consultas políticas con acuerdos de cooperación técnica y científica. La viceministra de Relaciones Exteriores, Adriana Mira, anunció que el país se ha posicionado oficialmente como un oferente de cooperación en la región, tras concretar que El Salvador liderará cinco de los seis proyectos acordados. Este intercambio permitirá que la nación sudamericana adopte modelos salvadoreños exitosos en sectores estratégicos como seguridad, turismo, infraestructura, educación y salud.
La firma de este acuerdo establece el Programa de Cooperación 2026-2028, un marco legal que busca profundizar los vínculos bilaterales y fomentar el desarrollo mutuo. Según detalló la vicecanciller Mira, este paso es el resultado de la II Reunión de la Comisión Mixta, donde se validó la capacidad técnica del Estado salvadoreño para exportar conocimientos que hoy son referentes internacionales. Mientras tanto, una de las iniciativas será ejecutada por la contraparte paraguaya, asegurando un intercambio equilibrado y enriquecedor para ambas administraciones.
Por su parte, la directora de la Agencia de El Salvador para la Cooperación Internacional (ESCO), Karla de Palma, calificó estos acuerdos como un paso trascendental para la reactivación económica de «dos países amigos». De Palma enfatizó el orgullo que representa para la institución el poder compartir los avances del país con aliados estratégicos, asegurando que estos proyectos contribuirán directamente al bienestar social. La proyección de estas mesas técnicas es garantizar que el conocimiento compartido se traduzca en políticas públicas eficientes para los ciudadanos de ambos territorios.
Finalmente, este encuentro refuerza la visión de política exterior de El Salvador, orientada a fortalecer la presencia del país en el cono sur de forma proactiva. Las autoridades de ambas naciones coincidieron en que la cooperación sur-sur es vital para enfrentar los desafíos comunes de desarrollo y crecimiento económico. Con la puesta en marcha de estos seis proyectos, El Salvador reafirma su transformación institucional, pasando de ser un receptor histórico de ayuda a un socio estratégico capaz de brindar soluciones técnicas a escala continental.

