La especialista en meteorología, Sandra Martínez, advirtió sobre la inminente llegada del fenómeno climático El Niño, el cual comenzará a manifestar sus efectos en El Salvador entre los meses de junio y julio. Basada en el informe de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) del 9 de abril de 2026, la experta explicó que el fenómeno ya se encuentra en fase de expansión desde Australia hacia la costa americana. Las proyecciones indican un 61 % de probabilidad de gestación para el trimestre de mayo a julio, consolidándose plenamente a nivel global durante el período de agosto.
Lo preocupante de este ciclo, según Martínez, es la intensidad proyectada, ya que este año El Niño podría ser excepcionalmente fuerte. Se estima que las temperaturas del océano se situarán entre 2 °C y 3 °C por encima del promedio normal, superando los registros históricos de temporadas anteriores. Esta anomalía térmica se traduce en una «lengua de agua caliente» que altera los patrones atmosféricos, provocando sequías prolongadas, escasez de agua y un calor sofocante que impactará de forma directa en sectores estratégicos como la agricultura y la pesca artesanal.
La duración del fenómeno también es un factor de alerta, ya que los modelos meteorológicos sugieren que podría extenderse hasta diciembre de 2026. Este escenario plantea desafíos significativos para la gestión de recursos hídricos y la producción de granos básicos en el país. Antes de la llegada plena de El Niño, Martínez detalló que El Salvador continuará experimentando condiciones de sol intenso y nubosidad, con precipitaciones que, debido al contraste térmico, podrían transformarse en tormentas severas con fuerte actividad eléctrica y vientos.
Finalmente, la especialista instó a los sectores productivos y a la población en general a prepararse para un semestre de condiciones climáticas extremas. El aumento en las temperaturas no solo afectará los cultivos, sino que incrementará la sensación térmica en las zonas urbanas y costeras. Con un Niño que amenaza con rebasar todas las métricas anteriores, el monitoreo constante de los informes de la NOAA será crucial para mitigar los daños económicos y sociales que este evento natural suele acarrear en la región centroamericana.

