Desarme en retroceso: Potencias atómicas modernizan sus arsenales pese a tratados internacionales

La cantidad de armas nucleares desplegadas y preparadas para un uso inmediato experimentó un aumento significativo durante el último año, según un informe publicado este jueves por la oenegé Norwegian People’s Aid (NPA) en colaboración con la Federación de Científicos Estadounidenses (FAS). El documento califica esta tendencia como un avance «preocupante», especialmente al ocurrir en un escenario de alta tensión bélica internacional. Actualmente, nueve naciones poseen capacidades atómicas: Rusia, Estados Unidos, Francia, Reino Unido, China, India, Pakistán, Israel y Corea del Norte, sumando un total de 12,187 ojivas al inicio de 2026.

Aunque la cifra global de ojivas tuvo una leve reducción de 144 unidades respecto a 2025, el número de armas efectivamente disponibles para el combate ha crecido de forma constante, alcanzando las 9,745 el año pasado. De estas, el 40 % —unas 4,012 ojivas— ya se encuentran desplegadas en misiles balísticos, lanzadores móviles, submarinos o bases de bombarderos. Hans Kristensen, director del Nuclear Information Project, advirtió que este incremento anual eleva drásticamente los riesgos de una escalada rápida, errores de apreciación estratégica o incluso una utilización accidental de este armamento masivo.

La situación se vuelve aún más crítica debido a la erosión de los regímenes de control de armamentos que han regido la seguridad global por décadas. El informe destaca con especial alarma el fin, el mes pasado, del tratado New Start, el último acuerdo de desarme vigente entre Rusia y Estados Unidos. Sin estos mecanismos de verificación y límite, las potencias nucleares están invirtiendo masivamente en la modernización y expansión de sus arsenales, ignorando el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TIAN) al que ya se han adherido 99 países que carecen de estas armas.

Finalmente, expertos internacionales y líderes de coaliciones como la ICAN advierten que la doctrina de la «disuasión nuclear» no ofrece una protección real en el contexto geopolítico actual. Melissa Parke, directora de dicha organización, enfatizó que las naciones que buscan refugio bajo el «paraguas nuclear» de sus aliados deben comprender los peligros inherentes a estas políticas. Con una potencia destructiva acumulada equivalente a 135,000 bombas como la de Hiroshima, el informe concluye que el mundo atraviesa uno de sus periodos más peligrosos, exigiendo un retorno urgente a la mesa de negociaciones diplomáticas.

Noticias relacionadas