Guerra en el Golfo obliga a potencias asiáticas a retornar al carbón y la energía nuclear

La guerra en Medio Oriente ha desencadenado una emergencia energética sin precedentes en gran parte de Asia, obligando a naciones como Filipinas y Corea del Sur a implementar medidas drásticas de racionamiento. El presidente filipino, Ferdinand Marcos, decretó oficialmente el «estado de emergencia energética nacional» ante el peligro inminente para la estabilidad del suministro, en un país donde los costes eléctricos ya figuran entre los más altos de la región. Por su parte, el gobierno surcoreano ha lanzado una campaña de ahorro extremo que incluye restricciones en el uso de electrodomésticos y la reactivación de reactores nucleares para compensar la escasez.

La crisis se agravó luego de que QatarEnergy, pilar del suministro mundial de gas, declarara «fuerza mayor» en sus contratos a largo plazo por un periodo de hasta cinco años. Esta decisión surge tras los ataques que dañaron dos de sus plantas principales, reduciendo su capacidad exportadora en un 17%. Según el ministro de Energía de Qatar, Al-Kaabi, las reparaciones de las instalaciones tardarán años, impactando directamente a socios comerciales estratégicos como China, Corea del Sur, Italia y Bélgica, quienes ahora enfrentan un vacío de suministro difícil de cubrir en el mercado spot.

Ante la falta de Gas Natural Licuado (GNL) y sus precios prohibitivos, varios países han optado por retroceder en sus metas ambientales y recurrir al carbón contaminante. En Filipinas, donde el 60% de la electricidad ya depende de este mineral, la secretaria de Energía, Sharon Garin, confirmó que se aumentará la producción de las plantas térmicas a partir de abril. De igual forma, Seúl ha decidido relajar las restricciones a sus centrales de carbón y extender la vida útil de plantas que estaban previstas para cerrar este año, buscando ahorrar al menos un 20% del consumo diario de gas.

Finalmente, la vulnerabilidad de Asia queda expuesta al considerar que más del 80% del crudo y del GNL que transita por el estrecho de Ormuz tiene como destino este continente. Con el paso bloqueado por el conflicto iniciado el 28 de febrero, economías como las de Pakistán, India y Bangladés se encuentran en una posición crítica. Mientras los ataques a infraestructuras continúan, la región se debate entre el colapso energético y el regreso a fuentes de energía altamente contaminantes, poniendo en pausa la transición hacia renovables debido a la urgencia de mantener encendidas las redes eléctricas nacionales.

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