Trump exige intervención de la OTAN y China para reabrir el estratégico estrecho de Ormuz

La tensión en Oriente Medio ha alcanzado niveles críticos tras la advertencia del ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchi, quien aseguró que su país está preparado para llevar la guerra «tan lejos como sea necesario». En una ofensiva sin precedentes, los Guardianes de la Revolución confirmaron ataques contra Tel Aviv, el aeropuerto Ben Gurion y diversas bases militares estadounidenses en Emiratos Árabes Unidos y Baréin. Esta escalada, iniciada el pasado 28 de febrero, ha provocado que los precios del crudo suban entre un 40 % y 50 %, debido a que el bloqueo del estrecho de Ormuz paraliza el tránsito de una quinta parte del petróleo y gas licuado mundial.

Ante la parálisis del tráfico marítimo, el presidente estadounidense Donald Trump ha presionado a las potencias internacionales, incluyendo a Pekín y a los miembros de la OTAN, para que desplieguen buques de guerra en la zona. Trump advirtió que la Alianza Atlántica enfrenta un futuro «muy malo» si no colabora activamente en la reapertura del paso estratégico. Sin embargo, la propuesta ha encontrado resistencia en Europa: mientras el primer ministro británico, Keir Starmer, busca un plan colectivo ajeno a la OTAN, el gobierno del canciller alemán Friedrich Merz ha descartado tajantemente una participación militar, apostando exclusivamente por la vía diplomática para garantizar la seguridad.

En el terreno de combate, la estrategia de Irán se centra en una «resistencia de caos calculado» mediante el uso masivo de drones de bajo costo que impactan infraestructuras civiles y petroleras en Dubái, Abu Dabi y Fuyaira. Por su parte, Israel no ha mermado su ofensiva, ejecutando bombardeos en las ciudades iraníes de Shiraz y Tabriz, además de iniciar operaciones terrestres en el sur de Líbano contra Hezbolá. Las autoridades israelíes afirman tener identificados miles de objetivos adicionales en suelo iraní, lo que sugiere que la confrontación está lejos de enfriarse a pesar de los intensos esfuerzos de mediación internacional.

Mientras los estallidos se vuelven una constante en los aeropuertos del Golfo y las capitales vecinas como Bagdad, la población civil intenta retomar sus actividades básicas en medio de un apagón de internet que suma ya 17 días. La crisis de desplazados en Líbano aumenta drásticamente tras las órdenes de evacuación masiva emitidas por el ejército israelí, mientras algunos buques comerciales, como petroleros paquistaníes, logran cruzar el bloqueo bajo riesgos extremos. El mundo observa con atención una crisis que ya no solo amenaza la estabilidad política de la región, sino que pone en jaque la seguridad energética y la economía global.

Noticias relacionadas