La educación y la seguridad mantienen una relación directa y estratégica para el desarrollo de El Salvador, según el sociólogo y escritor René Martínez, quien afirmó que la inversión en el sistema educativo es la principal garantía para sostener los avances alcanzados en materia de seguridad ciudadana. Durante la Entrevista A:M de canal 10, el analista subrayó que, aunque los efectos de la educación pueden percibirse en el corto plazo, su verdadero impacto está pensado para el mediano y largo plazo, de manera similar a las políticas de seguridad.
Martínez destacó que El Salvador se ha convertido en un referente internacional en seguridad, superando incluso a países con altos índices de desarrollo humano. No obstante, advirtió que mantener esa condición exige una apuesta sólida y sostenida por la educación. A su juicio, el fortalecimiento del sistema educativo permite consolidar una nueva realidad social acorde a un entorno más seguro y estable.
El sociólogo explicó que la educación cumple un rol fundamental en la transformación de las relaciones sociales, al crear una nueva matriz de convivencia que responda al contexto actual del país. Recordó que cuando El Salvador fue considerado uno de los países más violentos del mundo, esa realidad también se reflejaba en las escuelas, donde predominaban relaciones marcadas por la amenaza y la intimidación, especialmente vinculadas al entorno de las pandillas.
Asimismo, Martínez señaló que la seguridad ciudadana se ha convertido en un factor clave para atraer inversión, pero reiteró que el componente decisivo para un desarrollo sostenido es la educación. En ese sentido, destacó que bajo la administración del presidente Nayib Bukele el presupuesto destinado a esta cartera de Estado ha registrado incrementos de forma continua, lo que permite atender uno de los problemas estructurales más importantes del país: la desigualdad social.
El analista contrastó esta situación con los gobiernos anteriores de ARENA y el FMLN, durante los cuales, según indicó, el presupuesto educativo solo experimentaba aumentos leves y generalmente vinculados a períodos electorales. Esta falta de continuidad, afirmó, limitó la capacidad del Estado para generar cambios profundos en el sistema educativo.
Finalmente, Martínez recordó que una de las metas actuales es lograr que el 75 % de los bachilleres acceda a la educación superior. Indicó que antes del actual Gobierno, muchos jóvenes que lograban culminar el bachillerato, pese a la presencia de pandillas, se enfrentaban luego a una crisis económica que los obligaba a migrar. Para el sociólogo, garantizar el acceso a la educación superior es una condición indispensable para consolidar la seguridad y construir un futuro con mayores oportunidades para las nuevas generaciones.

