El mundo despide un convulso 2025 marcado por conflictos, clima extremo y giros políticos

El mundo comenzó a despedir el 2025 con las primeras celebraciones de Año Nuevo en los países del Pacífico, que dieron la bienvenida al 2026 tras un año convulso marcado por conflictos internacionales, tensiones políticas y eventos climáticos extremos. Kiribati y Samoa fueron las primeras naciones en brindar por el nuevo año, seguidas por Nueva Zelanda, donde la capital Wellington se iluminó con espectáculos de fuegos artificiales que marcaron el inicio de los festejos globales.

El año que termina estuvo atravesado por hechos de alto impacto internacional, entre ellos la tregua alcanzada tras dos años de guerra en Gaza y el regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, un acontecimiento que volvió a reconfigurar la agenda política y económica mundial. A ello se sumó un contexto climático adverso, ya que 2025 se ubicó entre los años más cálidos jamás registrados, con olas de calor que alimentaron incendios forestales en Europa, severas sequías en África y lluvias devastadoras en el sudeste asiático.

En Sídney, considerada la “capital mundial del Año Nuevo”, los preparativos de Nochevieja estuvieron marcados por un ambiente agridulce. Hace apenas dos semanas, un ataque armado durante una celebración judía en la playa de Bondi dejó 15 muertos, la masacre más grave registrada en Australia en las últimas tres décadas. Pese a ello, cientos de miles de personas se congregaron en el puerto de la ciudad para presenciar un espectáculo de nueve toneladas de fuegos artificiales, bajo estrictas medidas de seguridad.

A lo largo de la noche, residentes y turistas ocuparon muelles y embarcaciones para asegurar los mejores puntos de observación frente a la icónica Ópera de Sídney. “Los fuegos artificiales siempre han estado en mi lista de cosas que hacer antes de morir y estoy muy feliz de estar aquí”, expresó Susana Suisuikli, una turista inglesa, reflejando el espíritu festivo que se impuso pese al dolor reciente.

Las celebraciones también se esperan con gran expectativa en ciudades como Nueva York y en Escocia, donde el tradicional festival Hogmanay reúne a miles de personas en medio del invierno. Sin embargo, será la playa brasileña de Copacabana la que albergará la mayor fiesta de Año Nuevo del planeta, con la llegada prevista de unos 2.5 millones de asistentes, conciertos en tres escenarios encabezados por Gilberto Gil, un espectáculo con 1,200 drones y el tradicional show de pirotecnia.

Más allá de las celebraciones, 2025 dejó una huella profunda en la memoria colectiva. El año fue testigo de fenómenos culturales como la moda global de las muñecas Labubu, el espectacular robo de joyas en el Museo del Louvre y el esperado regreso del grupo de K-pop BTS. También estuvo marcado por la muerte de figuras influyentes como la zoóloga Jane Goodall, el papa Francisco —sustituido por León XIV, estadounidense nacionalizado peruano— y el activista estadounidense Charlie Kirk, cuyo asesinato evidenció las profundas divisiones políticas en su país.

El retorno de Trump al poder en enero reactivó tensiones internacionales, comenzando con una ofensiva arancelaria que sacudió los mercados financieros. Bajo su administración, Estados Unidos incrementó su presencia militar en el Caribe, endureció acciones contra el narcotráfico y bloqueó petroleros sancionados vinculados a Venezuela, en una escalada sin precedentes con Caracas. Asimismo, las redadas migratorias impactaron con fuerza a América Latina, donde millones de familias dependen de las remesas para subsistir.

En Medio Oriente, aunque un frágil alto al fuego detuvo parcialmente la guerra en Gaza, la población sigue enfrentando condiciones extremas. “Esperamos que esta pesadilla termine en 2026. Lo mínimo que podemos pedir es una vida normal”, expresó Hanaa Abu Amra, desplazada en Ciudad de Gaza, reflejando el anhelo de estabilidad tras años de conflicto.

En América Latina, las expectativas para el nuevo año se mezclan con preocupaciones económicas y esperanzas colectivas. Ciudad de México se prepara para su tradicional verbena popular, mientras en Argentina la atención se divide entre la situación económica y la ilusión por el Mundial de Fútbol de 2026, que se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá. “Tengo mucha fe y esperanza de que Argentina vuelva a repetir esa hazaña”, comentó una aficionada.

El 2026 también se perfila como un año clave para la ciencia y la exploración espacial. Más de medio siglo después de la última misión Apolo, la humanidad vuelve a mirar hacia la Luna, con planes que podrían marcar una nueva etapa en la historia de los viajes espaciales. Así, entre celebraciones, recuerdos y desafíos pendientes, el mundo deja atrás un intenso 2025 y abre paso a un nuevo capítulo cargado de expectativas.

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