Decenas de millas de manifestantes desfilaron este martes en la capital belga en el marco de una jornada de huelga nacional que ha paralizado el país, obligando a los aeropuertos a cancelar la totalidad de sus vuelos ante la ausencia de personal de seguridad.
La movilización, que la policía de Bruselas cifró en cerca de 80.000 personas , superó con creces la protesta anterior del 13 de febrero y representa el mayor desafío social para el gobierno conservador flamenco de Bart De Wever desde su asunción en febrero.

El descontento social se dispara ante las medidas de austeridad anunciadas por el ejecutivo, que busca reformar las pensiones, aplicar importantes recortes y limitar las prestaciones por desempleo a dos años, todo ello para intentar atajar un déficit presupuestario que actualmente infringe las normas de la Unión Europea.
Parálisis en la Logística y el Transporte
Los efectos de la huelga fueron inmediatos y contundentes. El Aeropuerto de Bruselas, el principal del país, se vio obligado a cancelar todas las salidas debido al abandono de sus puestos por parte de los agentes de seguridad. De igual manera, el aeropuerto de Charleroi, un importante centro de operaciones para aerolíneas de bajo coste como Ryanair, informó la imposibilidad de operar vuelo alguno.
El transporte público en la capital también se ve fuertemente afectado, complicando el desplazamiento de los ciudadanos y facilitando la masiva concurrencia a la protesta. La policía de la capital llegó a aconsejar a la ciudadanía evitar algunas zonas céntricas ante la concentración de personas.

La Intersindical Denuncia un «Ataque Frontal»
Los principales sindicatos belgas, unificados en un frente común, expresaron su rotundo rechazo a las políticas gubernamentales. «El gobierno está llevando a cabo un proyecto brutal: un ataque frontal contra la protección social, los servicios públicos, la seguridad social y las solidaridades», denunció la intersindical.

Thierry Bodson, presidente de la FGTB (socialista), advirtió al inicio de la marcha que «toda una generación se niega a que se destruya en seis meses lo que nuestros padres y abuelos tardaron tanto tiempo en construir».
Entre los manifestantes se encontró a Victoria Coya, una profesora de 27 años, quien declaró: «Vengo a reivindicar mis derechos y los de mis alumnos. Si esto sigue así, ¿qué futuro les espera? Quiero que esto cambie y que se tome más en serio la enseñanza”.
El primer ministro De Wever busca eliminar regímenes especiales de pensiones y aplicar recortes significativos, una hoja de ruta que ha exacerbado la tensión social y obligó al gobierno a aplazar una semana la presentación de su proyecto de presupuesto para 2026, prevista inicialmente para este martes.


