Esta semana concluyen los trabajos de reparación en tres tramos críticos de la borda que protege al caserío Santa Fidelia, ubicado en el cantón La Canoa, distrito de San Miguel. La infraestructura, que se extiende por siete kilómetros, es esencial para salvaguardar los terrenos agrícolas y las viviendas de al menos 14 familias que habitan en la zona.
Los trabajos forman parte de un esfuerzo de mitigación de riesgos frente a la temporada invernal, especialmente por el desbordamiento del río Grande de San Miguel, cuyas crecidas históricas han provocado inundaciones y bloqueos viales.
Manuel Hernández, coordinador de la Comisión Comunal de Protección Civil de Santa Fidelia, celebró el avance de las obras, destacando la tranquilidad que ahora sienten los habitantes.
«Estamos bastante contentos, ya que está por finalizar el trabajo de mitigación que se ha hecho en la borda de Santa Fidelia, que es lo que nos ha tenido siempre preocupados, ya que a veces en las primeras lluvias el agua sale y llega hasta la carretera y paraliza todo el transporte», explicó.
Hernández, quien ha sido pieza clave en las alertas tempranas durante las crecidas del río, subrayó la importancia vital de la estructura.
«El beneficio de la borda es grande, porque la verdad es que si no fuese por esta borda, nosotros ya estuviéramos inundados (…), hoy gracias a Dios estamos confiados y creemos que no nos vamos a inundar», expresó.
La culminación de estas reparaciones representa una medida preventiva concreta que refuerza la resiliencia comunitaria ante las lluvias y protege no solo viviendas, sino también la movilidad y la seguridad alimentaria de los residentes.
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