El Gobierno de Francia anunció un despliegue de seguridad de más de 70,000 policías y gendarmes a nivel nacional con el objetivo de prevenir disturbios, saqueos y actos vandálicos durante las movilizaciones sociales convocadas para este fin de semana.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, detalló que el dispositivo especial incluirá unidades de élite, una veintena de vehículos blindados de la gendarmería y camiones cisterna con cañones de agua. La medida responde a los múltiples llamamientos detectados en redes sociales por parte de grupos radicales para generar alteración del orden público en la capital y otras grandes urbes del país.
Las movilizaciones coinciden con el descontento de organizaciones estudiantiles que denuncian la falta de docentes, el deterioro de infraestructuras educativas y las dificultades en el sistema de acceso universitario, sumado a las protestas por el incremento en el costo de la vida. Frente a esta coyuntura, la administración del presidente Emmanuel Macron sostendrá reuniones con representantes del sector para evaluar sus demandas en un contexto marcado por fuertes ajustes presupuestarios.
Asimismo, la persistencia de la tensión social y las presiones fiscales continúan bajo la mirada de los mercados financieros internacionales, ante el aumento de los costos de endeudamiento y la posible revisión de las calificaciones crediticias del Estado francés.

