Decenas de familias nepalíes se aglomeraron este sábado en las inmediaciones del cuartel militar de Bidur con la esperanza de ubicar a sus seres queridos tras el desastre natural registrado en el norte del país. El colapso de un glaciar provocó una masa de lodo y agua que ha dejado más de 600 fallecidos confirmados en territorio nepalés.
En el centro de operaciones, las autoridades colgaron los listados oficiales con los nombres de las personas rescatadas y trasladadas a zonas seguras. No obstante, la incertidumbre persiste para los allegados de cerca de 2,500 personas que continúan en condición de desaparecidas, entre pobladores locales, trabajadores de centrales hidroeléctricas y turistas.
Con el paso de los días, la resignación ha empezado a apoderarse de los ciudadanos que acampan frente a las instalaciones militares. Muchos de los familiares expresaron que la prolongada falta de contacto reduce drásticamente las posibilidades de hallar sobrevivientes y manifestaron que su único anhelo actual es recuperar los restos para realizar los funerales.
Las brigadas de socorro y el ejército nepalés mantienen los despliegues aéreos y terrestres en las zonas de difícil acceso del valle de Trishuli. Las autoridades informaron que los trabajos de remoción de escombros continuarán sin interrupción en un esfuerzo por localizar a las víctimas sepultadas a lo largo de la ruta fronteriza.

