El jurista Abelardo de la Espriella asume la presidencia de Colombia con la promesa de combatir frontalmente al narcotráfico. La toma de posesión se realizó en Cali bajo un dispositivo de seguridad de 11,000 militares.
El nuevo gobernante sucede a Gustavo Petro, marcando el fin de las negociaciones de paz con los grupos armados ilegales. De la Espriella prometió una ofensiva militar directa para erradicar las estructuras dedicadas al tráfico de drogas.
El mandato de cuatro años reorientará la política exterior colombiana hacia una alianza estratégica con Estados Unidos e Israel. Asimismo, las nuevas autoridades anunciaron la ruptura de relaciones diplomáticas con las naciones de Nicaragua y Cuba.
Entre las medidas prioritarias figura la construcción de megacárceles y la reestructuración del aparato estatal mediante reducciones operativas. Representantes de delegaciones internacionales asistieron al evento, que consolida un giro político hacia la derecha en la región.

