Seguridad impulsa el turismo en Suchitoto y devuelve la tranquilidad al Lago Suchitlán

La ciudad de Suchitoto, en Cuscatlán, ha dejado atrás los capítulos más oscuros de su historia para consolidarse como un destino turístico vibrante y seguro. Óscar López, un lanchero local que navega diariamente las aguas del Lago Suchitlán, relata con asombro cómo áreas que antes eran consideradas «zonas rojas» por la presencia de pandillas, hoy son puntos de encuentro para familias que pescan, cocinan y se bañan sin temor alguno. Esta transformación es el reflejo de un cambio profundo en la seguridad pública que ha permitido a miles de turistas nacionales y extranjeros contemplar el ocaso y las más de cien especies de aves que habitan en este cuerpo de agua de 26 kilómetros cuadrados.

El impacto económico de este nuevo ambiente de paz es palpable en el casco urbano y sus alrededores. Armindo Acosta, de 71 años, quien vivió la época en que grupos criminales atemorizaban a la población, hoy conduce su «trencito» turístico con total libertad, transportando visitantes por las emblemáticas calles empedradas y la histórica Iglesia Santa Lucía. Según Francisco Menjívar, auxiliar de turismo del distrito, el año 2022 marcó un punto de inflexión con la vigencia del régimen de excepción; negocios que habían cerrado por la extorsión han reabierto sus puertas, mientras que nuevos emprendimientos de gastronomía y artesanías en añil florecen en cada esquina.

El sector artesanal también reporta una mejora significativa en su calidad de vida. Francisco González, líder de los artesanos de la Plaza Central, recuerda que durante el asedio de las pandillas era imposible salir de noche; hoy, la actividad comercial y los paseos se extienden hasta la madrugada en un clima de respeto y tranquilidad. Este entorno ha provocado un cambio notable en las estadísticas: el Centro de Atención Turística (CAT) registró en 2024 un aumento en la llegada de extranjeros, destacando un repunte en el turismo joven de Europa y Norteamérica, quienes ahora pernoctan hasta un mes en la ciudad para aprender español y disfrutar del tour «Pajareando en el Suchitlán».

Finalmente, Suchitoto se proyecta al futuro con una infraestructura robusta que incluye 15 empresas de alojamiento y 32 de alimentación legalmente registradas. La diversificación de la oferta, que va desde el senderismo en el volcán de Guazapa hasta la contemplación del arte en el museo Alejandro Coto, demuestra que la ciudad ha logrado sanar las heridas del conflicto armado de los 80 y la criminalidad reciente. Con la erradicación de las «fronteras invisibles», Suchitoto no solo recupera su título como «lugar de flores», sino que se posiciona como el rostro de un El Salvador que camina con paso firme hacia la prosperidad y la seguridad permanente.

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