Las relaciones entre Estados Unidos y Colombia atraviesan uno de sus momentos más delicados en décadas, luego de una escalada de declaraciones entre el presidente colombiano, Gustavo Petro, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, quien inició su segundo mandato en 2025. Los desacuerdos en materia de seguridad regional, aranceles y política migratoria han derivado en un intercambio público de acusaciones que ahora amenaza con profundizar la crisis diplomática entre ambos países.
La tensión aumentó tras un mensaje publicado por Petro en la red social X, donde afirmó que estaría dispuesto a “tomar de nuevo las armas” en defensa de su país. “Juré no tocar una arma más desde el pacto de paz de 1989, pero por la patria tomaré de nuevo las armas que no quiero”, escribió el mandatario colombiano, en una declaración que generó fuertes reacciones tanto dentro como fuera de Colombia.
Las palabras de Petro se produjeron luego de que el presidente estadounidense lanzara duras advertencias en su contra durante el fin de semana. Trump afirmó que Petro debería “cuidarse el trasero”, tras la captura en Caracas del mandatario venezolano Nicolás Maduro y su posterior traslado a Estados Unidos, donde enfrenta acusaciones por narcotráfico y terrorismo. En ese contexto, el presidente estadounidense calificó a Petro como “un hombre enfermo al que le gusta fabricar cocaína y venderla a Estados Unidos”, y advirtió que “no lo hará por mucho más tiempo”.
Petro, quien fue integrante de la guerrilla del M-19 y firmó la paz en 1990, recordó en su mensaje su compromiso histórico con la vida civil, aunque enmarcó sus declaraciones actuales como un acto de defensa nacional. El presidente colombiano ha construido su carrera política tras dejar las armas, desempeñándose como congresista y alcalde de Bogotá, hasta convertirse en el primer presidente de izquierda en la historia del país.
En su publicación más reciente, el mandatario también lanzó un mensaje directo a las fuerzas armadas colombianas. “Cada soldado de Colombia tiene una orden desde ya: todo comandante de la fuerza pública que prefiera la bandera de EEUU a la bandera de Colombia se retira inmediatamente”, escribió, reforzando un discurso centrado en la soberanía y la autonomía nacional.
Durante décadas, Washington y Bogotá mantuvieron una estrecha alianza estratégica, especialmente desde la implementación del Plan Colombia en 1999, considerado clave en la lucha contra los carteles del narcotráfico y el fortalecimiento de la seguridad en la región. Sin embargo, el actual cruce de declaraciones refleja un quiebre significativo en esa relación histórica.
Analistas internacionales advierten que el lenguaje empleado por ambos mandatarios podría tener consecuencias políticas y diplomáticas de alto impacto, en un contexto regional ya marcado por tensiones ideológicas y cambios en los equilibrios de poder. Mientras tanto, la comunidad internacional observa con atención una confrontación verbal que, por ahora, mantiene en vilo el futuro de las relaciones entre Colombia y Estados Unidos.

