El desfile de los viejos renace en Atiquizaya gracias al nuevo clima de tranquilidad

El distrito de Atiquizaya, en Ahuachapán Norte, volvió a llenarse de color, fe y alegría con la realización del tradicional desfile de los viejos, una manifestación cultural de profunda raíz histórica que cada 25 de diciembre reúne a la comunidad en torno a la celebración del nacimiento de Jesús, representado bajo la imagen popular del Niño Chiquito.

Esta tradición, que se originó en el barrio El Ángel, combina elementos religiosos y culturales, y durante décadas fue parte esencial de las festividades navideñas del distrito. Sin embargo, dejó de celebrarse durante los años más difíciles de la violencia que afectó al país, cuando las condiciones de inseguridad impedían la realización de actividades comunitarias de este tipo.

De acuerdo con promotores culturales de la localidad, el desfile tiene sus raíces en la familia Góchez Lemus, encargada históricamente de gestionar el apadrinamiento de las actividades religiosas. En esta ocasión, el padrinazgo fue asumido por la familia Ortiz Rodríguez, que se sumó al esfuerzo por mantener viva esta expresión de identidad local.

Armando Ortiz, integrante de la familia padrina, promotor cultural y miembro del jurado calificador del concurso de disfraces, destacó el valor histórico de la celebración y el impacto positivo del actual clima de seguridad. Señaló que la tradición se desarrolló con fuerza durante las décadas de los ochenta y noventa, pero tuvo que suspenderse debido a la inseguridad que afectaba al distrito y al país en general.

Ortiz subrayó que hoy las condiciones son distintas y permiten que estas manifestaciones culturales se recuperen y se fortalezcan. Recordó además que la familia Vega, a través del doctor Érick Vega, propietario de Farmacias La Esperanza, retomó la actividad hace tres años, contribuyendo a que cada 25 de diciembre Atiquizaya vuelva a llenarse de alegría y participación comunitaria.

La jornada incluyó un desfile de disfraces organizado por Farmacias La Esperanza, que también premió a los mejores atuendos, incentivando la participación de niños, jóvenes y adultos, quienes recorrieron las principales calles del distrito luciendo máscaras y coloridos trajes, en un ambiente familiar y festivo.

Para los feligreses católicos, el eje central de la celebración es el Niño Chiquito, imagen popular del Niño Dios en el portal de Belén. Cada año, la imagen es trasladada a la casa de la familia Lemus, en el barrio El Ángel, donde se instala un altar que recibe a numerosos fieles que llegan a orar, agradecer bendiciones y elevar peticiones.

La recuperación del desfile de los viejos es vista por la comunidad como un símbolo del rescate de las tradiciones que fortalecen la identidad cultural y religiosa de Atiquizaya, así como una muestra de cómo la seguridad ha permitido que las expresiones populares vuelvan a ocupar los espacios públicos con paz, convivencia y esperanza.

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