Seguridad revitaliza peregrinación y recreación en Las Pavas

El santuario de la Virgen de Fátima, ubicado en el cerro de Las Pavas, en Cojutepeque, Cuscatlán Sur, se ha consolidado nuevamente como un espacio de peregrinación, oración y recreación, visitado a diario por feligreses y turistas nacionales y extranjeros que ahora transitan la zona con tranquilidad y confianza.

En la cúspide del cerro, los devotos se congregan para rezar, meditar, agradecer favores recibidos o pedir por nuevas intenciones, en un entorno que también ofrece senderos para caminatas, áreas de descanso y vistas panorámicas privilegiadas hacia el lago de Ilopango, el valle del Jiboa y el volcán Chichontepec. El clima fresco y el entorno natural han convertido además las principales calles del cerro en un punto frecuente para ejercitarse, donde personas de todas las edades caminan, trotan o comparten en familia, incluso acompañados de sus mascotas.

Durante los años más difíciles marcados por la delincuencia, la afluencia de visitantes disminuyó considerablemente, aunque algunos feligreses nunca dejaron de acudir pese a la presencia de pandillas en los alrededores y zonas boscosas. Hoy, esa realidad ha cambiado. “Antes no era así, por lo menos a esta hora no se veía esto. Algunos se animaban a subir, pero no como hoy que muchos venimos a desestresarnos o a orar”, expresó María Velasco, quien afirmó que la seguridad ha dado un nuevo rostro al sector.

Demetrio Aguilar, colaborador permanente del santuario y miembro de la parroquia San José, señaló que dentro del recinto religioso nunca se registraron hechos violentos, aunque sí existían reportes de robos en las zonas externas en años anteriores. Aseguró que actualmente el ambiente es distinto y que los visitantes se sienten más confiados para permanecer y recorrer el lugar.

Este cambio también ha impactado positivamente en la economía local. Alfonso Rosales, del merendero La Cocina de Malena, destacó que el turismo ha crecido de forma significativa en comparación con los años más violentos que enfrentó Cojutepeque. Según explicó, el incremento supera el 100 %, con una notable presencia de extranjeros y salvadoreños que habían dejado de visitar la zona por temor. “Vienen a confirmar que la seguridad de la que escucharon en las noticias es real”, comentó.

La tranquilidad también ha permitido que los devotos amplíen sus horarios de visita. Michelle Tobías, proveniente de Chalatenango, relató que llega incluso en horas de la noche para dejar ofrendas florales en agradecimiento a la Virgen. “Está bien tranquilo y seguro”, afirmó.

El cerro de Las Pavas se reafirma así como un símbolo de fe, convivencia y recuperación comunitaria, donde la seguridad ha permitido que la espiritualidad, el turismo y la vida familiar vuelvan a florecer en uno de los sitios más representativos de Cuscatlán Sur.

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