Los cambios estructurales implementados por la administración del presidente Nayib Bukele han permitido no solo que El Salvador sea el país más seguro del hemisferio occidental, sino también cerrar la brecha de la impunidad que por tres décadas —durante los gobiernos de ARENA y el FMLN— favoreció a las estructuras criminales y a los funcionarios corruptos.
Recientemente, el presidente Bukele reafirmó que ahora «en El Salvador no se tolerará ni el más mínimo delito», y resaltó que «la efectividad de nuestra Policía es del 99 %» para lograr la captura de los delincuentes.
La publicación del gobernante fue en reacción a la captura de Manuel de Jesús Huezo Gómez, detenido por agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) minutos después de que hurtó el celular de una adulta mayor en el reparto Maquilishuat, en el distrito de Tonacatepeque, municipio de San Salvador Este.
Ante esta nueva realidad en seguridad que vive El Salvador, el abogado Juan Contreras explicó que el Plan Control Territorial (PCT), el régimen de excepción, reformas de leyes como el Código Penal, el fortalecimiento de la PNC y de la Fiscalía General de la República (FGR) constituyen los pilares de una nueva etapa de seguridad y justicia que ponen fin a décadas de impunidad.
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