El artista austriaco Jonas Griessler, junto a su colectivo Holla Hoop, transformó un patio interior del centro de Viena con colores vivos que redujeron la temperatura del suelo de 31 a 20 ºC, combinando creatividad, ciencia y urbanismo.
La intervención, frente a la colección privada Heidi Horten, busca mejorar la experiencia de los visitantes y generar conciencia sobre las olas de calor cada vez más intensas, prolongadas y frecuentes debido al calentamiento climático. Cada sección pintada representa un año, y pequeños puntos indican mil millones de toneladas de CO₂ equivalente emitidas, permitiendo visualizar el aumento de emisiones entre 1960 y 2000.

“La obra es una pieza del mosaico para adaptarse a las olas de calor urbanas”, explicó el profesor Hans-Peter Hutter, especialista en salud ambiental, quien destacó que la reducción del calor en el asfalto implica menor uso de aire acondicionado en los edificios circundantes, contribuyendo a la sostenibilidad.

Griessler agregó que los tonos infantiles reflejan la ligereza con que la sociedad enfrenta el cambio climático, y enfatizó la importancia de comunicar este tema de manera creativa para motivar a la población y mostrar que la adaptación puede ser también una actividad divertida.

