El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, acusó este domingo al Gobierno de Estados Unidos de intentar apropiarse de la isla mediante una política de máxima presión económica. Durante el acto por el Día de la Rebeldía Nacional en Pinar del Río, el mandatario calificó las medidas de Washington como un bloqueo genocida destinado a asfixiar a la población.
Las declaraciones se dan en medio del endurecimiento de las sanciones estadounidenses, las cuales incluyen restricciones petroleras y medidas contra los programas médicos cubanos. Este cerco financiero ha provocado la salida de empresas extranjeras, el colapso del turismo y una drástica caída en la entrada de divisas hacia la nación caribeña.
Díaz-Canel afirmó que el bloqueo funciona como un arma de guerra concebida para generar un estallido social e imponer un gobierno afín a los intereses de Washington. La isla atraviesa una severa crisis energética marcada por recurrentes apagones generales y fallas en el suministro de alimentos, lo que ha desencadenado manifestaciones cívicas en varias ciudades.
Ante la compleja situación, el jefe de Estado hizo un llamado a la unidad y a la ejecución prioritaria de 176 medidas de apertura económica aprobadas recientente por el Parlamento. Por su parte, la administración estadounidense sostiene que el régimen cubano representa una amenaza para la seguridad de la región.

