ONU advierte que bloqueo en el estrecho de Ormuz amenaza con hambruna a 45 millones de personas

La Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS) lanzó este lunes una alerta urgente sobre la inminente crisis humanitaria derivada del bloqueo en el estrecho de Ormuz. El director ejecutivo del organismo, Jorge Moreira da Silva, advirtió que aproximadamente 45 millones de personas podrían enfrentar hambre extrema si no se restablece el flujo de fertilizantes en las próximas semanas. El bloqueo, iniciado por Irán en respuesta a tensiones militares recientes, afecta una vía por la que transita un tercio del suministro mundial de estos insumos agrícolas.

La mística de urgencia del grupo de trabajo de la ONU se centra en que la temporada de siembra en diversos países de África y Asia está por finalizar, lo que no permite retrasos logísticos. Actualmente, destinos clave como Brasil, China e India sufren las consecuencias de la interrupción en el suministro de materias primas vitales como amoniaco, azufre y urea. Según Moreira da Silva, aunque el estrecho se reabriera de inmediato, el mercado global tardaría al menos cuatro meses en recuperar la normalidad operativa y estabilizar los precios de los insumos.

La mística de negociación impulsada por el secretario general, António Guterres, busca implementar un mecanismo que permita el tránsito de cinco buques cargados de fertilizantes cada día. A pesar de haberse reunido con representantes de más de 100 naciones, el grupo de trabajo aún no logra convencer a las partes involucradas en el conflicto para autorizar este corredor humanitario. La falta de acuerdos políticos está provocando un «fuerte aumento» en el costo de producción agrícola, lo que derivará inevitablemente en una subida drástica del precio final de los alimentos.

Finalmente, la ONU enfatizó que el tiempo para prevenir una catástrofe de gran magnitud se agota rápidamente. Si no se aborda el origen de la crisis en los próximos siete días, el organismo advierte que la comunidad internacional deberá gestionar las consecuencias mediante ayuda humanitaria masiva y costosa. La organización internacional insiste en que permitir el paso de estos cargamentos es una medida posible y urgente para minimizar el riesgo de una inseguridad alimentaria global que afectaría a las poblaciones más vulnerables del planeta.

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