El presidente Donald Trump aseguró este viernes, durante la cena del Foro Club de Palm Beaches, que Estados Unidos tomará el control de Cuba en un corto plazo. El mandatario afirmó que la nación norteamericana se apoderará de la isla «casi de inmediato», señalando que le gusta terminar sus trabajos y que actualmente Cuba enfrenta graves problemas internos.
Según detalló el mandatario, esta acción se llevaría a cabo tras el regreso de las fuerzas estadounidenses desde Irán, donde las hostilidades han finalizado oficialmente. Trump sugirió el uso del portaaviones USS Abraham Lincoln para posicionarse cerca de la costa cubana, confiando en que el despliegue militar bastaría para lograr una rendición sin necesidad de combate directo.
Paralelamente, el Gobierno de Cuba denunció el anuncio de nuevas sanciones estadounidenses, calificándolas de «ilegales» y «abusivas» ante la comunidad internacional. Estas medidas restrictivas, reportadas inicialmente por AFP, apuntan de manera específica contra las instituciones financieras que mantienen vínculos con el Gobierno cubano e incluyen nuevas limitaciones en materia migratoria.
Finalmente, esta mística de endurecimiento en la política exterior estadounidense marca un hito en la tensa relación entre ambos países. Mientras Washington prepara estrategias de control territorial y económico, el régimen cubano asegura que estas sanciones impiden el desarrollo y violan los derechos de su población, elevando la incertidumbre sobre el futuro de la región caribeña.

