El Pentágono estima que el desminado del Estrecho de Ormuz podría prolongarse por seis meses

La recuperación del tráfico comercial en el Estrecho de Ormuz enfrenta un panorama sombrío tras revelarse que las labores de desminado podrían extenderse hasta por medio año. Según una exposición clasificada del Pentágono ante el Congreso estadounidense, revelada por The Washington Post, la presencia de al menos una veintena de minas marinas colocadas por Irán representa una amenaza latente para el 20 % de los hidrocarburos que transitan por esta vía. El uso de tecnología GPS para el emplatado de estos artefactos a distancia ha sofisticado el peligro, dificultando las labores de rastreo y limpieza por parte de los equipos internacionales.

A pesar de que el portavoz del Pentágono, Sean Parnell, calificó un cierre de seis meses como algo «inaceptable» y desestimó parte de la información filtrada, la tensión en la zona es innegable. Los Guardianes de la Revolución de Irán ya han advertido sobre una «zona peligrosa» de 1,400 km² sembrada de explosivos. Mientras el presidente Donald Trump asegura que Teherán ha comenzado a retirar las minas con apoyo estadounidense, la República Islámica mantiene su postura de exigir peajes y autorizaciones previas para cualquier buque que intente surcar el estrecho, desafiando el bloqueo naval impuesto por Washington desde el 13 de abril.

El impacto económico de este bloqueo comienza a medirse en semanas. Expertos de Global Risk Management y el Middle East Economic Survey estiman que Irán alcanzará sus límites de almacenamiento de crudo en aproximadamente un mes, lo que obligará a reducir la producción petrolera de forma drástica. Sin embargo, analistas coinciden en que los daños colaterales para las naciones del sur del Golfo Pérsico podrían ser incluso más severos que para la propia economía iraní, debido a la alta dependencia de esta ruta para sus exportaciones.

Finalmente, la comunidad internacional observa con cautela la efectividad del bloqueo estadounidense. Si bien se espera una ralentización en la producción de Teherán, el factor tiempo es crítico: una parálisis que supere los tres meses podría desestabilizar no solo la región, sino el suministro energético mundial. Con el Estrecho de Ormuz prácticamente cerrado desde el inicio de las hostilidades el 28 de febrero, la rapidez de las operaciones de desminado se ha convertido en el barómetro que definirá la estabilidad de los precios del combustible en el corto plazo.

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