El candidato a la presidencia de Colombia por el Movimiento de Defensores de la Patria, Abelardo de la Espriella, propuso la creación de diez megacárceles fundamentadas en el modelo del Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) de El Salvador. Durante la Cumbre de Gobernadores celebrada esta semana, el aspirante afirmó que el sistema penitenciario colombiano actual ha fracasado, convirtiéndose en «universidades del crimen». Su plan busca replicar la estrategia de seguridad del gobierno de Nayib Bukele para recuperar el control estatal sobre la población reclusa.
La propuesta de De la Espriella se centra en la construcción de estos centros de reclusión en zonas geográficamente remotas para garantizar un aislamiento absoluto. «Hay que retomar cosas que han servido en otros países, construir 10 megacárceles en el medio de la nada, donde ni llegue la señal», aseveró el candidato. Según su visión, el aislamiento tecnológico es fundamental para neutralizar a las estructuras criminales, ya que el 75 % de las extorsiones que se cometen en Colombia son coordinadas actualmente desde el interior de los penales.
Para la ejecución de este ambicioso proyecto, el político colombiano planteó la necesidad de establecer alianzas estratégicas con el sector privado. De la Espriella informó que buscará la colaboración de empresarios para financiar y construir estas infraestructuras de máxima seguridad, asegurando que su objetivo es que los delincuentes paguen su deuda con la sociedad bajo un régimen de rigor. Esta iniciativa surge en un contexto donde el modelo salvadoreño es observado con creciente interés por diversos sectores políticos en Suramérica.
Finalmente, el candidato enfatizó que la transformación del sistema carcelario es el primer paso para devolver la tranquilidad a las calles colombianas. Al eliminar la operatividad de los cabecillas desde las prisiones, se espera un impacto directo en la reducción de delitos de alto impacto como el secuestro y la extorsión. Con esta propuesta, De la Espriella sitúa la influencia de las políticas de seguridad de El Salvador en el centro del debate electoral colombiano, apostando por soluciones drásticas frente a la crisis de inseguridad regional.

