Una nueva y devastadora ola de ataques con misiles y drones rusos dejó un saldo de 16 personas fallecidas y al menos 107 heridos en diversas regiones de Ucrania, incluyendo Kiev, Odesa, Dnipropetrovsk y Járkov. En la capital, la tragedia golpeó con especial fuerza al distrito de Podilski, donde un edificio residencial de 18 pisos fue impactado por un dron. El alcalde Vitali Klitschko confirmó que entre las víctimas mortales se encuentra un niño de doce años, mientras los equipos de rescate continúan trabajando entre los escombros de estructuras colapsadas.
La fuerza aérea ucraniana informó que, en un periodo de 24 horas, Rusia lanzó una cifra récord de 659 drones y 44 misiles. Aunque los sistemas de defensa lograron interceptar la gran mayoría de los proyectiles —636 drones y 31 misiles—, el volumen del ataque logró penetrar el escudo aéreo en puntos críticos. El presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, calificó estas acciones como «terrorismo deliberado contra civiles», señalando que estos bombardeos diurnos e intensos reflejan el fracaso de la agresión militar rusa en el campo de batalla tradicional.
En el ámbito político, el presidente Volodimir Zelenski fue enfático al declarar que Rusia no merece ningún alivio en las restricciones internacionales. «Moscú apuesta por la guerra», sentenció el mandatario, reconociendo que los intentos de diálogo se han estancado tras el estallido del conflicto entre Irán, Israel y Estados Unidos a finales de febrero. Esta parálisis diplomática se ve agravada por la decisión del Tesoro de EE. UU. de restablecer las sanciones sobre el petróleo ruso almacenado en el mar, eliminando una suspensión previa que buscaba frenar el alza de los precios del crudo.
Finalmente, el panorama en las zonas afectadas sigue siendo crítico al amanecer, con columnas de humo negro cubriendo los centros urbanos y hospitales atendiendo a decenas de heridos, incluido personal médico. Desde el inicio de la invasión en 2022, la cifra de víctimas civiles continúa en ascenso, mientras la comunidad internacional debate nuevas formas de presión económica. Por ahora, el recrudecimiento de los ataques aéreos nocturnos y diurnos sugiere que el conflicto ha entrado en una fase de máxima hostilidad sin un horizonte claro para la paz.

