La Corte de Cuentas de la República (CCR) ha iniciado un proceso de auditoría en la Universidad de El Salvador (UES), centrándose específicamente en los mecanismos de contratación y ascenso de personal. Esta intervención técnica de la máxima autoridad fiscalizadora del país ocurre en un contexto de fuertes cuestionamientos hacia la administración central del campus. El académico Fredis Pereira confirmó la presencia de los auditores y vinculó esta acción a la serie de denuncias que él presentó formalmente ante el ente contralor, con el objetivo de promover una mejora en la probidad institucional.
Pereira, expresó su satisfacción ante la activación de los mecanismos de control del Estado, los cuales funcionan como respuesta a las alertas ciudadanas sobre presuntas irregularidades. Sin embargo, el avance en la fiscalización externa contrasta con el hermetismo interno en la universidad. El académico reveló que la semana pasada acudió a la Rectoría para solicitar una audiencia con el rector Juan Rosa Quintanilla, pero hasta el momento no ha recibido respuesta, un silencio que califica como incomprensible ante la gravedad de los temas institucionales en juego.
El académico fue enfático al señalar que su intención de dialogar con la máxima autoridad universitaria se basa estrictamente en la gestión de la entidad y no en aspectos de carácter personal. «Yo no quiero hablar de asuntos privados y menos sobre su familia», aclaró Pereira, enfocando su crítica en la necesidad de que la UES rinda cuentas sobre sus procesos administrativos. Para el experto, la auditoría de la Corte de Cuentas representa una oportunidad crucial para que se verifique si los recursos y las plazas de la universidad están siendo gestionados bajo criterios de mérito y legalidad.
Finalmente, la intervención de la Corte de Cuentas pone bajo la lupa la administración de Rosa Quintanilla en un momento de tensión interna. Mientras los equipos técnicos de la CCR revisan los expedientes de personal, la comunidad universitaria espera que este proceso arroje luz sobre los señalamientos de irregularidades. Por su parte, la falta de apertura denunciada por Pereira en la Rectoría continúa alimentando el debate sobre la transparencia y la ética en la dirección de la única universidad pública del país.


